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Cómo un nuevo maíz mejorado puede salvar de la pobreza extrema a los guatemaltecos

El cultivo de maíz biofortificado es una solución para combatir la desnutrición y pobreza en Guatemala

Cómo un nuevo maíz mejorado puede salvar de la pobreza extrema a los guatemaltecos
Maria Mejía prepara tortillas de maíz en casa - Isabella Rolz
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Luis y Antonio Mejía son dos hermanos de Camotán, Chiquimula, un departamento situado en el sureste de Guatemala. Este sitio se caracteriza por sus empinadas colinas, su clima caluroso y sus altos niveles de desnutrición. Aquí, el 41,1% de la población vive en la extrema pobreza, según datos del Instituto Guatemalteco de Estadística (INE). Los hermanos Mejía no tienen salario, en cambio, viven del maíz que cosechan. Ambos son padres de niños pequeños, están casados y ocupan una pequeña casa de cemento y lámina, sin baños o electricidad, rodeada de un gran terreno donde cosechan.

Ambos aprendieron a cultivar maíz cuando eran pequeños, recuerda Antonio (40). "Nuestro padre nos enseñó este tipo de actividad como forma de supervivencia cuando teníamos unos ocho años". Desde entonces, siguen la misma rutina todos los días: se levantan a las 5:00 de la mañana, caminan unos 20 minutos hasta el terreno donde cosechan el maíz y regresan a casa alrededor de las 6:00 de la tarde para comer tortillas.

El 90% de los guatemaltecos que viven en la extrema pobreza se nutren de los mismos alimentos todos los días, con muy poca capacidad para variar sus hábitos alimenticios y tener una dieta equilibrada y rica en proteínas. "En los hogares rurales y de bajos ingresos, la dieta es monótona; consumen principalmente el maíz y sus derivados, como las tortillas", explicó Mónica Mazariegos, investigadora científica del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).