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El desarme y la prevención de la violencia: una carrera de obstáculos

Quizás el objetivo más inmediato del proceso de paz, fundamental para poner fin a la violencia. Sin embargo, las dificultades permanecen. English

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23 November 2017
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La policía se incantó de armas de las FARC y de la banda criminal 'Pijarvey', en febrero de 2013, antes de las negociaciones de paz. Foto de: Policía Nacional de los colombianos/Flickr. Algunos derechos reservados.

Este artículo forma parte de la sección El proceso de paz: de principio a fin, dentro del proyecto conjunto entre DemocraciaAbierta y el IFIT “Construcción de paz en Colombia: lecciones de los negociadores”.

Visite la cronología del proceso de paz aquí. 

Diseño del proceso 

Este fue un tema muy complejo, y la primera ocasión en la historia de los procesos de paz mantenidos con las FARC en que el tema de "dejación de armas" fue incluido. En primer lugar, los negociadores tenían que ponerse de acuerdo sobre lo que todos querían decir con el término "dejación de armas". Esto requirió mucho trabajo y esfuerzo y, entre la fase exploratoria y la fase abierta, su total significado no estaba claro. Por lo tanto, las partes tuvieron que acordar el significado de ese concepto durante la fase de negociación. Gran parte de esto se debió a que aquellas que habían participado en la fase exploratoria no eran las mismas personas que estaban en la fase de negociación, y eso significó que hubo distintas versiones de lo que querían lograr a través de la definición del término "dejación de armas", asociado con el cese al fuego bilateral. Durante la fase de construcción de la propuesta bilateral de cese al fuego y entrega de armas, estos dos conceptos recibieron un significado completamente nuevo. Al desarrollar una nueva conceptualización, hubo implicaciones en la verificación técnica tanto del cese al fuego bilateral como de la dejación de armas. Esto fue algo que se asoció con el punto 6 de la agenda (implementación), y no con este punto 3.

 

Las negociaciones y los desafíos 

Hubo varios momentos difíciles. Uno en particular fue el asesinato de 11 soldados en Buenos Aires, una región del Cauca colombiano. Los negociadores acababan de comenzar el proceso cuando esto sucedió, y los que estaban involucrados eran tanto militares en servicio activo, como la guerrilla de las FARC, por lo que fue un momento muy desafiante para la cooperación entre las partes. Sin embargo, ambas aceptaron el principio de que el conflicto estaba en Colombia, mientras que ellos estaban en La Habana para negociar. Así, los negociadores de ambas partes tuvieron que negociar como si no hubiera conflicto, y luchar como si no hubiera negociación. 

Por otra parte, uno de los problemas más complejos fue determinar el destino final de las armas de las FARC. Este fue uno de los problemas más complejos y lentos porque, aunque el gobierno asumió que destruiría estas armas, las FARC no lo aceptaron, lo que hizo muy difícil tomar una decisión sobre lo que físicamente iba a suceder con las armas que iban a entregar. Para resolver este problema, fue un miembro del gobierno suizo el que ayudó a los negociadores a buscar alternativas a estos problemas, y les brindó asesoramiento técnico.

Si llevó tanto tiempo procesar 94 calas, ¿cuánto tiempo llevará procesar 900?

 

Refrendación 

El tema del cese al fuego y la dejación de armas no fue objeto de mucha discusión en esta etapa. La coalición a favor del "No" nunca tuvo objeción a la cuestión del cese al fuego y el abandono de las armas. En la renegociación, se incorporaron algunos temas nuevos, pero en general, fue uno de los temas menos afectados por en nuevo acuerdo. Sin embargo, sí tenían objeciones con respecto al acuerdo de reincorporación de los miembros de las FARC, y algunas de ellas fueron cruciales para que la oposición al acuerdo ganara el plebiscito. Un claro ejemplo de tema controvertido fue la cantidad de dinero que obtendrían cuando terminasen efectivamente su programa de reincorporación.

 

Implementación y validación

El desafío que enfrenta la resolución continua del proceso de paz es la extracción de caletas, que son depósitos ocultos de armas. Esta cuestión se considera dentro del proceso de deposición de armas, pero dada la magnitud y el número de calas (más de 900), el proceso de clasificación, destrucción y registro de este armamento se alarga. Esto implica un gran desafío debido a las limitaciones políticas. Aunque las Naciones Unidas estuvieron a cargo de este tema hasta el 1 de septiembre, después de esa fecha, la extracción y destrucción de estas calas se puso en manos del gobierno nacional. A partir del 7 de julio de 2017, la ONU, junto con los militares y las FARC, se ocuparon de 94 de las 900 calas registradas. El lento ritmo de extracción es, naturalmente, una preocupación. Entonces se formuló la pregunta, si llevó tanto tiempo procesar 94 calas, ¿cuánto tiempo llevará procesar 900?

Otra cuestión importante de la implementación es lo que viene después del cese al fuego, particularmente para garantizar la seguridad de las FARC. Este es un riesgo importante, porque ellos ya no tendrán sus armas, mientras que el concepto de mecanismos de seguridad cambia según las diferentes áreas del país. Por lo tanto, habrá que analizar muy de cerca la coordinación entre las FARC, los militares y la policía para ver cómo garantizarán la seguridad de las guerrillas mientras se encuentren en sus zonas.

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