A finales de 1949, mineros del carbón de Enugu, la ciudad del sudeste nigeriano que por entonces era la capital administrativa de la Región Oriental Británica, iniciaron una protesta de ‘trabajo a reglamento’. Reclamaban por malas condiciones laborales, escasos beneficios sociales y atraso en el pago de salarios.
No era la primera vez que protestaban. Cuatro años antes, los mineros habían participado en una huelga general nacional contra el elevado costo de vida junto con los trabajadores de otros sectores. En aquel entonces, las autoridades coloniales habían bloqueado el acceso de los mineros a las minas, por temor a que tomaran el control de la lucrativa producción de carbón.
Esta vez, en 1949, los mineros ocuparon su lugar de trabajo y montaron piquetes. Insistían en que las autoridades coloniales los escucharan. No iban armados.