
Rebecca Souza. Foto: Osonmilu Argdão.
Si hablamos de las dificultades con las que se enfrenta el movimiento feminista en la región norte de Brasil, no cabe duda de que la principal es su aislamiento del resto del país. Existe poca comunicación entre el movimiento feminista de las regiones del sur y del sur-este y nosotras, lo que favorece la reproducción de un modelo de xenofobia hacia las opiniones que podamos expresar. Este desconocimiento de una de las regiones más extensas del país significa que persisten las dificultades para el reconocimiento de nuestro feminismo.
Si hablamos del feminismo de las mujeres de los pueblos originarios, la situación todavía es más desoladora.