
Tastetwo/Flickr. (CC BY-NC-ND 2.0)
El fracaso de las políticas de disuasión y de prohibición
Existen múltiples factores que influyen en el proceso de toma de decisiones de una persona que está pensando en migrar con respecto a cuándo, dónde y por qué desea migrar. Algunos de estos factores se describen a menudo como factores de «incitación y disuasión», cuyos ejemplos clásicos —aunque demasiados generalizados— son la pobreza y la guerra por un parte, y la oportunidad y la paz por la otra. Sin embargo, la discusión sobre estos factores es con frecuencia muy superficial, y a menudo no es más que alarmismo en relación con quienes «gorronean de la beneficencia» y «nos quitan el trabajo».
Si bien los incentivos económicos para migrar son diversos y muy importantes para la mayoría, también son constantemente evaluados y analizados por quienes podrían ser potenciales migrantes. Es cierto que la mayoría de las personas migrantes, incluidas las refugiadas, intentan ir allí donde hay trabajo, donde pueden comenzar a integrarse y crear un futuro para sus hijas e hijos. También es cierto que en los principales países de destino existen puestos de trabajo disponibles para las personas migrantes, tanto en el mercado laboral formal como en el informal. Las personas migrantes responden a esta demanda de mano de obra; en circunstancias normales, cuando la demanda disminuye en una zona determinada, también disminuye la migración a esa zona.