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Una nueva coalición internacional busca acelerar el abandono del petróleo

Casi 60 países lanzan coalición para acelerar la transición energética con el trasfondo del bloqueo del estrecho de Ormuz

Una nueva coalición internacional busca acelerar el abandono del petróleo
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, habla en la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles | Ministerio de Ambiente de Colombia
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SANTA MARTA, COLOMBIA - Mientras la guerra de EEUU e Israel contra Irán volvió a poner el petróleo en el centro de las preocupaciones, se lanzó en Colombia una coalición de 57 países (que suman casi el 50% del PBI mundial) para acelerar la transición energética por fuera del sistema de la ONU. 

La Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles se celebró en la ciudad de Santa Marta, sobre el mar Caribe colombiano, entre el 24 y el 29 de este mes, organizada por los gobiernos de Colombia y Países Bajos. Entre los participantes están Brasil, México, Nigeria, Reino Unido, Francia y la Unión Europea como bloque, además de pequeños estados insulares del Caribe y el Pacífico Sur.

El objetivo no es establecer nuevas metas de reducción de gases de efecto invernadero, sino “impulsar y acelerar la implementación de las metas ya acordadas” mediante “la reducción de la dependencia económica de los combustibles fósiles, la transformación de la oferta y la demanda y el avance de la cooperación internacional”, según el comunicado final del encuentro.

La conferencia en Colombia puso en primer plano la coyuntura creada por la guerra. “Los continuos trastornos provocados por las hostilidades en el estrecho de Ormuz han puesto de manifiesto que es fundamental reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Es esencial para mantener nuestro planeta habitable, garantizar la seguridad energética y desarrollar la resiliencia económica frente a la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles”, dice el texto.

La nueva coalición – de la que participan también movimientos sociales, la academia, instituciones multilaterales, parlamentos, sindicatos, pueblos indígenas y afros, mujeres y diversidades, el sector privado, campesinos, ONG, infancia y juventud – aspira a no duplicar esfuerzos de la convención de la ONU contra el cambio climático, que lleva más de 30 años intentando poner fin a los combustibles fósiles. 

Al contrario, se busca aplicar presión y reforzar alianzas dentro de las negociaciones multilaterales que se adoptan por consenso.

“¿Puede el capitalismo adaptarse a un sistema de energía que no sea de origen fósil?”, preguntó el presidente colombiano Gustavo Petro a un auditorio lleno de delegados, activistas y pueblos originarios en la apertura del segmento de alto nivel, el martes 28.

Según Petro, esta iniciativa fue resultado directo de que la conferencia de cambio climático de la ONU, COP30, celebrada el año pasado en Brasil, no tuvo en cuenta el consenso científico acerca de que la quema de petróleo y gas es responsable de 75% de las emisiones.

En los días previos, Santa Marta fue sede de debates científicos y de la sociedad civil, donde activistas y pueblos originarios alzaron la voz para exigir que los estados aceleren la transición energética. Un informe publicado por la organización 350.org, sostiene que los consumidores pagan tres veces por los combustibles de origen fósil: a través de los subsidios públicos, en las facturas, y en la acumulación de desastres naturales que son consecuencia directa de la crisis climática.

La activista de Samoa, Brianna Fruean, en una demostración realizada en el recinto de la conferencia | Julián Reingold/openDemocracy

“El petróleo no es amigo de nadie”, dijo a democraciaAbierta Claudio Angelo, coordinador de política internacional del Observatorio del Clima, una red de organizaciones ambientalistas de Brasil.

Angelo valoró que la comunidad internacional está adquiriendo una nueva racionalidad, en la que la transición energética es vista con buenos ojos, ya que las tecnologías solar y eólica se han vuelto considerablemente más accesibles en la última década.

El crecimiento de las energías renovables se disparó en todo el mundo, ya que la capacidad instalada en 2025 fue 50% mayor que la de 2023 y casi todas la demanda nueva de energía se abastece de fuentes renovables, según el comunicado final del encuentro.

Estados Unidos, Rusia, China e India no fueron invitados, para evitar las lógicas y bloqueos que caracterizan las negociaciones en la ONU. El énfasis inicial se puso en fortalecer a un grupo de países que apuestan por el abandono de la energía fósil, explicó a democraciaAbierta el representante especial para el Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de Panamá, Juan Carlos Monterrey Gómez.

“Cuando haces un plan, primero llamas a tus amigos más cercanos, y luego les haces llegar la invitación al resto. En este primer grupo podemos tener una conversación honesta, sin bloqueos administrativos”, dijo Monterrey Gómez.

“Esta conversación nunca se ha tenido, y eso es algo histórico; la mitad del producto bruto global y más del 30% de las emisiones globales – los casi 60 países presentes – estamos conversando sobre cómo hacer esto que queremos. La importancia de Santa Marta está en crear la confianza”, agregó.

Para el brasileño Angelo, la presencia de Estados Unidos, cuyo gobierno niega el cambio climático, “no es necesaria”. 

“Pero China sí debería estar aquí, ya que suministra tecnología para energías renovables al mundo entero”, sostuvo.

Hablar con los países petroleros

Para Susana Muhamad, embajadora en Colombia para la iniciativa de crear un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, la conferencia en Santa Marta fue un hito en un momento geopolítico tenso y estratégico. 

“Solo el hecho de que se haya logrado y que tengamos casi 60 delegaciones de países es fundamental”, dijo Muhamad, exministra de Ambiente de Colombia, a democraciaAbierta. La agenda de la conferencia incluyó debates sobre “obstáculos estructurales para abordar la transición climática de forma integral”, observó.

“Por primera vez en un espacio diplomático alrededor del tema climático se va a discutir qué significa esto para los exportadores de petróleo y las consecuencias de la descarbonización para ellos”, sostuvo Muhamad.

“Que un país como Nigeria [que depende de la exportación de crudo] esté aquí a un alto nivel es muy importante. Porque no necesariamente están diciendo nosotros vamos a ir con el petróleo hasta el final, cueste lo que cueste. Están viendo la vulnerabilidad de depender económicamente de esa exportación”, comentó.

En clima de optimismo, los representantes de gobiernos y sociedad civil coincidieron en la necesidad de ir al fondo de las inequidades por las que la transición energética se está dando en países de economías fuertes y no donde más se necesita. 

“Esta es una contribución a que los problemas comunes e interdependientes se resuelvan dialogando, hablando y construyendo, y no militarmente”, dijo Muhamad. 

Harjeet Singh, fundador y director de la Satat Sampada Climate Foundation, con sede en India, subrayó que la guerra en Irán ha abierto los ojos sobre la vulnerabilidad que implica la dependencia de los combustibles fósiles.

“En un reciente comunicado, el ministro de Carreteras y Transporte de India sostuvo que se terminó la era de los vehículos a gasolina y diésel. Ahora todo gira en torno a los combustibles limpios, biocombustibles y vehículos eléctricos”, dijo Singh a democraciaAbierta.

“Sin embargo, a pesar de que en todo el mundo se reconoce que los países deben reducir su dependencia de los combustibles fósiles, también deben buscar una mayor cooperación internacional en materia de financiación verde que, en el caso de la India sigue siendo en un 80% nacional”, agregó. “No olvidemos que la India sigue formando parte del Sur Global, sobre todo cuando millones de personas carecen de acceso a la electricidad y a la energía”.

La brasileña Ana Toni, que fue directora ejecutiva de la COP30, se refirió a la empresa estatal de su país, Petrobras, que obtuvo el año pasado permiso para nuevas exploraciones de crudo en el Atlántico, justo cuando el mundo discutía sobre el cambio climático en la Amazonia.

“No sé si esta conferencia va a hacer cambiar de opinión a Petrobras y sus planes de exploración, pero sí está cambiando la opinión de mucha gente en muchos países, porque cuando hablamos de transición, lo hacemos no solo por el cambio climático, sino también por la seguridad energética y económica, y por la paz”, dijo Toni a democraciaAbierta en una rueda de prensa.

“Será interesante ver qué hacen los diferentes actores a partir de ahora, ya que el debate sobre la seguridad energética ha cambiado, y los combustibles fósiles se consideran parte del problema de la inseguridad”, dijo.

Democracia y negacionismo climático 

El brasileño Carlos Nobre, investigador de la Universidad de São Paulo y miembro del panel científico para una Transición Energética Global, señaló el riesgo de que las ciudadanías elijan a gobernantes que niegan el cambio climático, sobre todo en países amazónicos como Brasil, Colombia y Perú, que tienen elecciones presidenciales este año.

“No se trata solamente de que la ultraderecha busca mantener la dependencia de los combustibles fósiles, sino que también pretenden avanzar con la deforestación y la desprotección de los pueblos indígenas. No debemos caminar hacia el ecocidio, es decir, el suicidio ecológico”, dijo Nobre en entrevista con democraciaAbierta.

El legislador colombiano Juan Carlos Losada, de la red de Parlamentarios por un Futuro Libre de Combustibles Fósiles, resaltó que su país sigue teniendo el mayor número de asesinatos de activistas ambientalistas del planeta, un fenómeno que debe enfrentarse y que puede ser una puerta de entrada para hablar de otros problemas ambientales. 

En su opinión, el candidato de la coalición oficialista de izquierdas Iván Cepeda “va a poner claramente un enfoque de defensa de los derechos humanos territorialmente, y ahí dentro de ese paraguas van a caber otros asuntos”. 

“Todo el resto dice que si llegan al poder se van con todo a sacar hasta la última piedra de lo que existe”, agregó sobre las propuestas de la derecha de intensificar la explotación de carbón e introducir el fracking. “La oposición colombiana debió haber participado de esta conferencia, porque es que hasta para oponerse uno tiene que conocer de fondo”, dijo Losada, de cara a los comicios del 31 de mayo.

Tuvalu e Irlanda

Según la ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez Torres, la conferencia fue el inicio de una nueva democracia ambiental global.

“Este nuevo método de diálogo entre sociedad civil, parlamentarios y gobiernos representa una nueva fuerza colectiva multilateral que no se somete al consenso y está liderada por mujeres”, dijo Vélez Torres al cierre del encuentro.

La ministra de Clima y Crecimiento Verde de los Países Bajos, Stientje van Veldhoven, sostuvo que se trata del primer paso hacia una coalición de gobiernos proactiva que no negocia, como hacen los gobiernos en la ONU, sino que colabora entre sí. 

La segunda conferencia tendrá el liderazgo de Irlanda y Tuvalu y se celebrará en ese país del Pacífico Sur en 2027.

Brianna Fruean, una activista climática de Samoa, dijo en una manifestación durante la conferencia: “Nosotras, las pequeñas islas del Pacífico, no tenemos más remedio que ser ambiciosas; la próxima cumbre en Tuvalu pondrá rostros a nuestros países y situará a los líderes mundiales en la primera línea de la crisis climática”.

openDemocracy Author

Julian Reingold

Julian Reingold es Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Magister en Ambiente y Desarrollo Sostenible por la University College de Londres. Como periodista ha sido fellow de Climate Tracker y One Earth. Escribe sobre transición energética, servicios ecosistémicos y justicia climática en el Sur Global.

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