Rossangela Camejo es docente voluntaria, tiene 31 años, y es residente de El Perú, un poblado minero de la ciudad de El Callao, en el sur de Venezuela, y afirma que, preocupada por la deserción escolar en su comunidad, decidió convertirse en maestra.
“La situación es preocupante, porque una vez el niño empieza a trabajar la mina, y empieza a producir oro, los estudios pasan a un plano muy lejano, eso está sucediendo aquí, y cada vez es peor”, dijo a democraciaAbierta Camejo, una de las maestras voluntarias del plan de motivación escolar para 30 niños, que se realiza en una de las siete escuelas de la comunidad.

El Perú es como una gran mina. Tiene dos avenidas principales maltrechas, calles paralelas de tierra, unos pocos cerros, la mayoría talados por la minería; en el patio de las casas hay agujeros para buscar oro, casi en cada esquina un molino que tritura las piedras para separarlas del codiciado metal.