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Voces desde las cadenas de suministro: entrevista con Daniel Castellanos

La vida en los EE.UU. como trabajador o trabajadora extranjera invitada no es nada fácil. Estás atada a un empleador, sin poder dejarlo, y afrontando desafíos para organizarte laboralmente. English

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Daniel Castellanos

DC: Mi nombre es Daniel Castellanos. Soy cofundador de la National Guestworker Alliance (Alianza Nacional de Trabajadores y Trabajadoras Invitadas), una organización de personas que vinieron a trabajar a los EE. UU con visado. Hace más de 10 años que organizamos a las trabajadoras y trabajadores, principalmente en respuesta a las difíciles condiciones de trabajo, que como antiguo trabajador invitado, conozco de primera mano. Soy originario de Perú y padre de dos hijos. Me di cuenta de que para convertirse en una trabajadora o trabajador invitado tienes que endeudar a tu familia. Por ejemplo, tuve que pagar $5000 para venir a EE.UU. —y eso es muchísimo dinero—. El segundo gran problema al que nos enfrentamos es que, como persona trabajadora invitada, estás vinculado a un solo empleador: no puedes abandonarlo sin perder tu visado. Esto es horrible. Como persona libre, puedes buscar trabajo en el lugar que quieras, pero yo, como trabajador invitado en los EE.UU, no tengo este derecho. Estoy atado a un empleador, sin importar si me trata bien o mal. Tengo que quedarme con él o ella, quién también está en posesión de mi contrato. Si no me quiere, puede llamar al departamento de policía y hacer que me deporten. Estamos luchando contra esto. El Gobierno de los EE.UU. no lo entiende, cree que con este esquema de personas trabajadoras invitadas ganamos todas, pero no es así.

BTS: ¿El problema con el trabajo por invitación es entonces que, incluso llegando de forma legal, la explotación sigue siendo muy grave?