La democracia del país vive una profunda crisis, arraigada en el sistema judicial que es usado como una herramienta para perseguir a quienes luchan contra la impunidad.
Para Omar González, un venezolano de 28 años, haber atravesado 11 países y la temida Selva del Darién, no fue tan peligroso como el año que duró tras las rejas por un delito que no cometió.
Panamá ha vivido, durante el último mes, una ola de protestas sociales que ponen en evidencia que el país centroamericano está lejos de ser el oasis de prosperidad que muchos piensan