Un artículo de opinión reciente se convirtió en movimiento telúrico en los sectores más radicales de la oposición venezolana. El uruguayo Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aliado de la causa democrática venezolana, firme defensor del no reconocimiento de Nicolás Maduro como Presidente y uno de los ejes fundamentales de la estrategia de aislamiento internacional al régimen venezolano, propone ahora la cohabitación opositora con el madurismo.
En su análisis titulado: "El infierno del sendero que jamás se bifurca", publicado en el portal uruguayo Crónicas.com, Almagro hace un análisis autocrítico. Cuestiona que los pasados procesos de negociación se hayan enfocado en la salida de Maduro “lo cual como objetivo estratégico probablemente no fuera el más viable, ni realizable, ni realista”. Añade que el jefe del régimen venezolano: “fue subestimado en muchos casos respecto a sus capacidades de supervivencia, de manejo político y de habilidades diplomáticas, y fue consolidando su fuerza”.
Entonces plantea su propuesta: “La cohabitación es un ejercicio para el cual no he visto prácticamente a nadie preparado en Venezuela. Pero eso lo hace aún más necesario, en el sentido de que implica un ejercicio de diálogo político real, de institucionalidad compartida, de poderes del Estado compartidos”.