Aún no lo sabemos todo sobre las elecciones locales parciales del 7 de mayo en el Reino Unido. Pero está claro que Escocia y Gales eligieron gobiernos independentistas, liderados respectivamente por el Partido Nacionalista Escocés (SNP) y Plaid Cymru, mientras que en Inglaterra, Reform fue el gran ganador. En todo el Reino Unido, los Verdes lograron resultados sorprendentes, incluyendo al menos dos alcaldías de distrito en Londres, sus primeros escaños en el Parlamento galés y sus primeras circunscripciones en Escocia.
Los conservadores y los laboristas, los dos principales partidos del Estado británico en los últimos 100 años, se enfrentan ahora a crisis existenciales. Ambos han perdido cientos de concejales – y, con ellos, arraigo local y activistas en las comunidades – en toda Inglaterra, así como parlamentarios en Escocia y Gales. La mayor parte de estas derrotas fue frente a políticos de partidos ajenos al bipartidismo tradicional.
Los conservadores, alguna vez un partido con profundas raíces en todo el Reino Unido, han sido reemplazados como la principal fuerza de la derecha por Reform.