Durante las últimas décadas Chile fue, a ojos internacionales, el país con mayor estabilidad económica, política y social de Latinoamérica, muchas veces presentado como un ejemplo para los países de la región. Su economía se conocía como el milagro chileno lo que le otorgó el apodo de "Jaguar de Latinoamérica".
La posición que empezaba a tomar en el panorama internacional llevó a que este año el país fuera el encargado de alojar y organizar dos de las cumbres más importantes a nivel internacional: la APEC y la COP25. Sin embargo, a mediados de octubre un estallido social en la capital, que se expandió velozmente por todo el país, sorprendió a todos. Ahora enfrenta la mayor crisis política y social desde su retorno a la democracia hace casi 30 años y con ello su imagen intachable comienza a resquebrajarse.
Chile resaltaba entre los países de su vecindario. Su estabilidad en todos los ámbitos era digna de envidia por parte de sus pares latinoamericanos que en el último tiempo se enfrentaban a conflictos sociales dentro de sus fronteras.