
Niños volviendo de la escuela. Buenos Aires, Argentina. Foto AP / Natacha Pisarenko.
Mauricio Macri, líder del PRO, una fuerza política nueva, ni radical ni peronista, creada en la década pasada, llegó a la presidencia en el ballotage celebrado en 2015. El triunfo de Cambiemos, la coalición que reunió a la Unión Cívica Radical (UCR), a Propuesta Republicana (PRO) y a la Coalición Cívica (CC), no dejó dudas de que comenzó una nueva época en Argentina. Maria Eugenia Vidal llegó a la gobernación de la provincia de Buenos Aires y ese resultado fue el preludio de nuevos tiempos en las urnas. Tras 28 años en el poder, el peronismo perdió el gobierno de esa estratégica provincia. Hoy el PJ cuenta con muchos legisladores, pero es pobre en recursos. Las elecciones de 2015 pusieron en movimiento un cambio en el sistema político argentino. El PRO, el PJ y la UCR ya no son lo que fueron tras los resultados de esos comicios y eso augura una nueva dinámica del sistema partidario.
Entre las novedades que trajo aparejado el resultado electoral importa destacar la dispersión del voto, con apoyos tanto en los segmentos de las clases medias y de las afluentes, como en el segmento de la pobreza. La política argentina está hoy menos condicionada por la estructura social que en las últimas décadas. El perfil social del país cambió a la largo de la última década. El crecimiento de la economía y las políticas sociales y de estímulo al consumo, engrosaron las filas de la denominada clase media emergente. Entre 2004 y 2012, la clase media creció a costa de la clase baja que en ese período perdió 10 puntos de participación y pasó de representar el 55,4% de la población al 45,2%. Desde 2012 se revirtió la tendencia a la expansión de la clase media. La clase media baja pasó de representar el 30,9% al 30.3% en 2015. La inflación y la recesión dan cuenta de ese retroceso que afectó a todos los estratos medios y acrecentó la pobreza. La clase baja incluye a casi la mitad de la población ( 47,5%) en 2015, la clase media baja (30.2%) y la típica (16.8) reúnen al 47% . La clase media alta y la clase alta representan el 5,5% en ese año, según los cálculos de diversas consultoras y estimaciones de estudios recientes en un país que carece de estadísticas oficiales confiables desde 2007. De acuerdo con Palomino y Dalle, la "clase media inferior" que se correspondería con el grueso de los estratos emergentes está compuesta por microempresarios, cuentapropistas con equipo propio, técnicos, docentes, trabajadores de la salud y trabajadores administrativos.