En la edición de esta semana:
- Palantir: El riesgo de una vigilancia masiva con datos de salud
- Mientras los multimillonarios incitaban a la violencia de extrema derecha en Belfast, la gente de a pie se movilizó para proteger a sus vecinos
- Esta semana en la historia: Del ‘Fifagate’ al Mundial de Trump
¡Hola! Puede suceder que nos toque vivir situaciones que parecen malas pesadillas cinematográficas. De hecho, ya nos está sucediendo.
Palantir, el gigante de la vigilancia y el análisis de big data, ha puesto sus ojos en América Latina. Y ninguno de los gobiernos implicados cree necesario que la clarividencia de la piedra de Sauron valga también para las ciudadanías a las que, se supone, esos gobiernos deben servir.
Las reuniones de presidentes y otros altos cargos con el fundador de Palantir, Peter Thiel, transcurren detrás de un muro de silencio y opacidad.
Por eso resulta muy revelador el reportaje de esta semana, a cargo de Jade-Ruyu Yan, reportera de tecnología de openDemocracy, y de Aman Sethi, nuestro editor en jefe. Permite entender cómo el acceso a bases de datos con registros médicos de pacientes (que Palantir obtuvo en 2023 por un contrato con el gobierno británico) es un arma muy poderosa. Puede conducir, sin estaciones, a un sistema masivo de vigilancia ciudadana con fines de persecución. Palantir ya dijo que está disponible para el gobierno que se anime a pedírselo.

Seguramente viste las horribles imágenes de hombres encapuchados incendiando vehículos y casas de migrantes en Belfast, Irlanda del Norte. El guión es así: se comete un crimen horrendo, el ultraderechista Nigel Farage exige que se revele la nacionalidad y la situación migratoria del autor, las tensiones xenófobas se avivan en X gracias al multimillonario Elon Musk y los alborotadores siembran el caos ante la impotencia de las autoridades.
Lo que no vas a ver en X es la solidaridad de la gente común de Irlanda del Norte, que se organizó y salió a auxiliar y proteger a sus vecinos. De eso nos habla una carta desde Belfast, escrita por Nicola Browne.

Como siempre, gracias por leernos y hasta la semana que viene.
Diana Cariboni, Editora de América Latina
Esta semana en la historia

Fifagate - 27 de mayo de 2015
Comenzó el Mundial de Fútbol más distópico de la historia. Se juega en tres países a la vez (Canadá, Estados Unidos y México), aunque la verdadera sede es el territorio de Trump, donde se humilla, maltrata y deporta a jugadores, árbitros y selecciones por su nacionalidad o su color de piel.
Hace 11 años, en mayo de 2025, estalló el ‘Fifagate’, una investigación penal dirigida por el Departamento de Justicia de EEUU que destapó la mafia enquistada en las altas esferas del fútbol mundial. Hubo casi 50 imputados y unos 30 condenados.
Estados Unidos le puso el cascabel al gato. No le costó mucho, después, torcerle el brazo a la FIFA. Logró ser sede del Mundial, otra vez. Y a partir de ahí se han sucedido las humillaciones, algunas muy visibles en su patetismo, como el premio consuelo de Gianni Infantino a Trump, enojado porque no tenía su Nóbel de la Paz. Aquellos polvos trajeron estos lodos.

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