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Clases medias en América Latina (6). Entre la inestabilidad política y el autoritarismo en Bolivia

Un contexto de crisis económica podría devolver a mucha gente a la pobreza en Bolivia, generando una situación de descontento que podría alimentar un clima de inestabilidad e incertidumbre política. English

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El presidente de Bolivia, Evo Morales habla en el Palacio Presidencial, en La Paz, Bolivia. 1 de mayo de 2016. AP Photo / Juan Karita

Durante los últimos años del siglo pasado y los primeros del nuevo Bolivia mostraba niveles de inestabilidad política muy altos, inusuales incluso para una región como América Latina, históricamente acostumbrada a los cambios apresurados de gobierno dentro y fuera de las reglas de juego de la democracia. La existencia de una sociedad civil organizada y activa tanto en las áreas urbanas como en las rurales, combinada con una situación económica que brindaba pocas perspectivas de mejoramiento personal y nacional y con la politización de temas como el del gas natural resultó en un clima de efervescencia popular que planteaba serios desafíos para la gobernabilidad democrática. Sólo en los seis primeros años del milenio la presidencia de la República tuvo 6 titulares distintos quienes tuvieron que enfrentar el asedio de los sectores populares en el marco de una crisis profunda del sistema de partidos y de una falta de legitimidad muy seria de parte del Estado y sus principales instituciones.

Apenas 10 años después la situación en el país es sustancialmente diferente. El gobierno del presidente Evo Morales, instaurado en enero de 2006, ha gozado de condiciones de estabilidad y bonanza económica que muchos ciudadanos, especialmente los más jóvenes, no habían conocido en sus vidas. Morales fue elegido en 2005 y, bajo una nueva Constitución, en 2009, lo que después de un amplio debate legal lo habilitó para volver a presentarse y ganar ampliamente la elección nacional de 2014. Para 2016 Morales ya es la persona que más tiempo ha ocupado la presidencia en la historia del país. Y si bien su gobierno tuvo algunos momentos difíciles a finales de la década como consecuencia de la polarización política y una relación conflictiva con los movimientos regionales del oriente del país, en general su relación con las organizaciones sociales más importantes le ha garantizado un gobierno con pocos sobresaltos.