
Un estudiante agita una bandera durante una protesta en Cali, Colombia. Foto AP/Juan Bautista Díaz. Todos los derechos reservados.
En 2016, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Este premio es un homenaje a los incesantes esfuerzos de su gobierno en los últimos años para alcanzar un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un acuerdo que pondrá fin a más de cinco décadas de conflicto armado. La implementación del acuerdo es una oportunidad histórica para los más de 8 millones de víctimas de este conflicto y traerá esperanza a la próxima generación de colombianos. En particular, los niños, los adolescentes y los jóvenes tendrán la oportunidad de escapar del sufrimiento y la violencia y regresar a la escuela.
Dos de cada diez niños que viven en áreas rurales en Colombia nunca van a la escuela. La mitad de los que obtienen acceso a la educación no superan el nivel primario (cinco años de educación). Cuando llegan a la edad de 17 años, casi el 75% han abandonado el sistema educativo. Esto significa que los niños y jóvenes de 12, 13 y 14 años se enfrentan a un futuro incierto, con exigua educación y oportunidades de trabajo escasas o inexistentes, lo que los hace extremadamente vulnerables al reclutamiento por parte de grupos armados o la economía de drogas ilegales.