En los últimos tiempos, parece que todo el mundo habla del "30x30". El Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, se comprometió recientemente a proteger el 30% de sus tierras y aguas para 2030. En la próxima reunión del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), se espera que los líderes mundiales adopten un objetivo global 30x30 para la conservación.
Estas medidas están en consonancia con una comunidad más amplia de científicos que han pedido que se proteja el 30% de las tierras y aguas de la Tierra para 2030, y el 50% para 2050, con el fin de mitigar los peores efectos del cambio climático.
A primera vista, 30x30 parece una propuesta ganadora. Las áreas protegidas (AP), como los parques nacionales y las reservas naturales, albergan actualmente alrededor del 12% de las reservas mundiales de carbono terrestre (en la actualidad, alrededor del 15% de la superficie terrestre mundial y el 7% de la superficie marina mundial están protegidas). Las AP actúan como refugios para la biodiversidad, protegiendo a muchas de las especies más amenazadas del planeta. Las tierras conservadas también proporcionan otra serie de importantes beneficios socioecológicos, desde la mitigación de las inundaciones hasta la reducción del calor y el significado cultural.