
Después de Venezuela, Nicaragua está protagonizando la segunda crisis migratoria en la región provocada por razones políticas y económicas.
Los más de 155 días de protestas contra el régimen de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo reclamando su salida del poder han desatado una crisis sin precedentes: la migración de miles de nicaragüenses en lo que parece una consecuencia inevitable en esta ecuación de violencia, represión indiscriminada y contracción de la economía.