Decir que las tecnologías móviles, las redes sociales y el aumento en la conectividad han tenido un enorme impacto en la investigación sobre los derechos humanos no es nada nuevo. Las organizaciones de derechos humanos llevan décadas utilizando las nuevas tecnologías para su trabajo. Los investigadores y activistas han establecido nuevos flujos de trabajo, se cuenta con procesos para verificar que una imagen muestre lo que dicen que muestra y la comunidad de derechos humanos ha reflexionado sobre cómo proteger a las personas representadas en las imágenes que se descubren. Aunque se ha escrito mucho sobre estos cambios, se ha prestado poca atención a la manera en que esta clase de trabajo afecta a los investigadores de derechos humanos. Se ha hablado poco sobre cómo las organizaciones necesitan abordar la salud mental de los investigadores que trabajan en sus oficinas centrales en Londres, Nueva York o Ginebra. ¿Cómo pueden las organizaciones aumentar la resiliencia contra el trauma indirecto del personal que trabaja no en la primera línea física, sino en la primera línea digital?
Puede ser peligroso o complicado entrar a algunos países para realizar investigaciones.
Tradicionalmente, la investigación de derechos humanos se lleva a cabo en el campo. En condiciones ideales, por supuesto, esto sigue siendo así. Sin embargo, puede ser peligroso o complicado entrar a algunos países para realizar investigaciones. Hoy en día, gracias a la disponibilidad de sensores de imagen móviles de bajo costo y a la mejora de las conexiones de red, la investigación de derechos humanos puede hacerse desde la seguridad relativa de las oficinas centrales. Dentro de este progreso hay un gran problema para los investigadores. Los videos y las fotografías que muestran violaciones de derechos humanos o crisis humanitarias en lugares lejanos a menudo son capturados en los teléfonos celulares de las personas que son víctimas de esas posibles violaciones o crisis humanitarias. Los capturan sin orden ni concierto, con el objetivo de dar a conocer su difícil situación. Es necesario verificarlos, y a menudo muestran las crudas secuelas inmediatas de un suceso violento, como las masacres en el conflicto sirio o las ejecuciones extrajudiciales en Nigeria.