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Cuestiones geopolíticas en el Cono Sur

Más que en las Malvinas, como prioridad de la política exterior el nuevo gobierno argentino se concentrará, probablemente, en los desafíos económicos, ambientales y de seguridad del Atlántico Sur. English

Wolf Grabendorff
5 May 2016
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Un niño posa ante el monumento en memoria de la Guerra de las Malvinas en Ushuaia, Argentina. Abril 2012. Natacha Pisarenko/AP/Todos los derechos reservados

 Debido a la creciente demanda global de recursos naturales estratégicos en la última década y al resurgimiento de las rutas del Atlántico Sur como importantes vías de comunicación y comercio internacional, la cuestión geopolítica central para todos los países del Cono Sur es la singular relevancia del Atlántico Sur. También sus contrapartes africanas comparten el miedo a que el Atlántico Sur se convierta en una zona de proyección de poder para actores internacionales extra-regionales. Para enfrentarse a los desafíos que se le presentan en el Atlántico Sur, el nuevo gobierno argentino está teniendo en cuenta dos aproximaciones opuestas. La primera se centra en mantener los poderes extranjeros lejos del Atlántico Sur y fortalecer la zona de paz promovida por las Naciones Unidas. La otra alternativa es la nueva aproximación al comercio y seguridad trasatlántica conforme a lo recientemente promovido por los think tanks norteamericanos y europeos en relación al concepto de “nuevos futuros Atlánticos”. Teniendo en cuenta la clara preferencia del nuevo gobierno argentino en reactivar las relaciones Norte-Sur, se detecta una cierta apertura en Buenos Aires en relación a desarrollar la segunda aproximación, de ampliar la comunidad transatlántica para incluir los socios africanos y sudamericanos.

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El nuevo gobierno de Argentina es consciente de los importantes cambios geopolíticos que están teniendo lugar en el Cono Sur, y pretende asegurarse de que dichos cambios supongan beneficios económicos y políticos para su país.

-          El primer cambio está relacionado con la erosión continua de la posición geopolítica de Brasil, que abre una importante ventana de oportunidad para aumentar el liderazgo regional de Argentina, especialmente teniendo en cuenta el cambio sistémico de las alianzas políticas y económicas que ha sido en parte anunciada por el gobierno de Mauricio Macri. Mientras el anterior gobierno argentino no podía competir con Brasil como poder regional en el contexto de las fuertes relaciones Sur-Sur, el rápido retorno del Gobierno de Macri para privilegiar las relaciones Norte-Sur tendrá un impacto importante en el (des)equilibrio geopolítico del Cono Sur. Uruguay y Paraguay – e inclusive Chile – mirarán en el futuro mucho más a Buenos Aires para establecer iniciativas de política exterior que a Brasilia, y son bien conscientes de que el “retorno” de los Estados Unidos a la región está conectado con la inmediata aprobación de la administración Obama al liderazgo de Macri. El espacio de tiempo de este momentum geopolítico es muy difícil de determinar, pese a que dependerá principalmente de cuándo y en qué medida Brasil volverá a contar con estabilidad política y económica. Sin embargo, teniendo en cuenta el declive de la legitimación interna y de la importancia externa de Brasil, las apuestas en Buenos Aires sobre este tema se miden más en años que en meses.

-          El segundo cambio con implicaciones geopolíticas puede ser detectado al analizar la nueva perspectiva del gobierno de Macri sobre la seguridad. La inmediata declaración de “emergencia de seguridad” en todo el país y la implementación de una política de “derribo” de aeronaves no identificadas para reducir el impacto del tráfico de drogas fueron identificadas como políticas de “mano dura”, anteriormente desconocidas en el Cono Sur. Los acuerdos de cooperación ya firmados con Estados Unidos, que permiten la presencia de personal estadunidense para interactuar y entrenar las fuerzas argentinas de seguridad pública, demuestra la voluntad del gobierno de Macri por convertirse en un aliado importante de Estados Unidos en la lucha global contra el terrorismo y el crimen internacional. Hasta qué punto las reformas previstas de la policía y las fuerzas armadas en Argentina tendrán un impacto en la muy estricta división entre las misiones interiores y exteriores de las fuerzas de seguridad – un producto del proceso de democratización que tuvo lugar después de la dictadura – es difícil de predecir. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno parece estar considerando seriamente mejorar tanto el número como el equipamiento de las fuerzas de seguridad interiores y exteriores.

El reto del Atlántico Sur y el impasse de las Malvinas

La cuestión geopolítica central para todos los países del Cono Sur es la singular relevancia del Atlántico Sur, debido a la creciente demanda global de recursos naturales estratégicos en la última década y al resurgimiento de las rutas del Atlántico Sur como importantes vías de comunicación y comercio internacional. No solo los países del Cono Sur, sino también sus contrapartes africanas comparten el miedo a que el Atlántico Sur se convierta en una zona de proyección de poder para actores internacionales extra-regionales.

-          La reciente decisión de las Naciones Unidas de reconocer formalmente, conforme los procedimientos de la Ley del Mar, una extensión de la placa continental Argentina en un 35% o 1.7 millones de km2 – objetivo perseguido largamente por varios gobiernos argentinos – otorgará al gobierno de Macri una nueva legitimidad en relación a su política económica y de seguridad en esta área del Atlántico Sur. El hundimiento por parte de la Guardia Costera Argentina de un barco de pesca chino a mediados de marzo puede ser interpretado como el comienzo de una política más estricta en relación a cualquier intrusión en la zona exclusiva Argentina. En el pasado, Macri criticó varias veces el “acuerdo estratégico” firmado con China por el anterior gobierno, pero una vez en el cargo ha intentado evitar irritar un socio tan importante a nivel comercial y de inversiones como China. Sin embargo, el “uso nacional” de la placa continental y la “recuperación” de las Malvinas y de la proyección de la Antártica argentina permanecerán como principales prioridades de la política exterior argentina, no solo porque son un tema de identidad nacional sobre el que existe un consenso a nivel nacional, sino también por motivos estrictamente económicos.

-          Esta posición política puede, en el futuro, no solo afectar las relaciones con China, sino también especialmente con el Reino Unido, al que se considera que está fomentando el proceso de militarización en el Atlántico Sur. Pese a que Macri ha dicho públicamente que buscará mantener una agenda bilateral normal con el Reino Unido, incluyendo todos los asuntos de interés para ambos países, simultáneamente expresó que las Malvinas siguen siendo “inexorablemente argentinas”. Pese a que el nuevo gobierno pretende aumentar las relaciones bilaterales con el Reino Unido a todos los niveles, no reducirá su compromiso para lograr un acuerdo negociado sobre el futuro estatus de las Malvinas. Sin embargo, el gobierno de Macri es conocedor de que una solución pacífica solo será posible cuando Argentina recupere su estatus como un actor internacional relevante y logre mayor influencia en la opinión pública a nivel mundial. El gobierno argentino no tiene dudas de que para cooperar con el Reino Unido existen diversos caminos bajo el paraguas del “impasse” del tema de la soberanía de las Malvinas. Una posibilidad de evitar más conflictos con los intereses británicos en el Atlántico Sur podría ser la de dividir la jurisdicción marítima ad hoc – lo que es bastante normal en otros casos de conflicto en derecho internacional – para permitir la emisión conjunta de licencias de exploración de petróleo o de pesca.

-          El problema de las Malvinas puede también afectar las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur que previsiblemente empezarán pronto, dado que la UE-Asociación de Territorios y Países Ultramarinos reconoció tanto la soberanía inglesa sobre las Malvinas como la soberanía inglesa y francesa sobre el Antártico, por lo tanto ignorando las exigencias Argentinas sobre el tema.

Desde el punto de vista del nuevo gobierno, tanto la cuestión de asegurar su influencia sobre los recursos naturales del Atlántico Sur, como las posibles negociaciones sobre el estatus futuro de las Malvinas y las proyecciones de su soberanía en la Antártica, son parte esencial de la misma toma de postura de su política exterior. Pese a que los objetivos están claramente definidos, aún hay discusión sobre las estrategias necesarias para lograrlos. La creación de un Sub-Secretariado para el Atlántico Sur en el Ministerio de Asuntos Exteriores, y la vasta experiencia multilateral de la nueva Ministra dan una idea de cómo las futuras iniciativas políticas pueden ser implementadas.

Puesto que la importancia geopolítica del Atlántico Sur está, sin ninguna duda, en alza, las actividades internacionales del nuevo gobierno probablemente se concentrarán en los desafíos económicos, ambientales y de seguridad de esta zona en general, más que en las Malvinas como prioridad principal de la política exterior. Dos posibles posiciones opuestas para enfrentarse a los desafíos del espacio geopolítico del Atlántico Sur complicarán cualquier opción política. La primera se centra en mantener los poderes extranjeros fuera del Atlántico Sur y reforzar la zona de paz consagrada en el Tratado ZOCAWAS promovido por las Naciones Unidas. La otra alternativa es el desarrollo del nuevo enfoque al comercio y seguridad trasatlántica conforme a lo recientemente promovido por los think tanks norteamericanos y europeos en relación al concepto de “nuevos futuros atlánticos”. Teniendo en cuenta la clara preferencia del nuevo gobierno argentino en reactivar las relaciones Norte-Sur, se detecta una cierta apertura en Buenos Aires en relación al desarrollo del nuevo concepto del futuro atlántico, es decir, ampliar la comunidad transatlántica para incluir a socios africanos y sudamericanos. Con respecto a los escenarios futuros en y para el Atlántico Sur, el gobierno de Macri, sin duda, tratará de tener un papel de liderazgo, cualesquiera que sean las políticas que acaben siendo implementadas.  

Este artículo ha sido publicado en cooperación con el Norwegian Peacebuilding Resource Centre, NOREF

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