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50 años de Stonewall: “Orgullo en la Lucha”

El cincuenta aniversario de la llamada rebelión de Stonewall hablan de la visibilidad de la resistencia y del orgullo en la lucha por los derechos LGTBIQ.

Gabby de Cicco
28 June 2019
Una bandera del arco iris vuela desde un negocio en Nueva York el jueves 27 de junio de 2019 antes del desfile 50 de Stonewall / Orgullo mundial. Foto: Richard B. Levine / SIPA USA / PA Images. Todos los derechos reservados.

Hace 50 años, frente al bar Stonewall de Greenwich Village en Nueva York, una barrera humana respondió a una redada policial, que podría haber sido simplemente otra más, como casi cada noche. Pero esa madrugada del 28 de junio de 1969, cuerpos negros, latinos, trans, butch y drag queens dijeron: ¡Basta! Y le hicieron frente a la policía.

Esos cuerpos importan, tanto en las historias personales como en las colectivas. No en todas las regiones del mundo tienen el mismo peso y significado, pero ese gesto de resistencia que protagonizaron con el tiempo fue creciendo y replicándose en otros países, ahondando en las raíces de los movimientos locales.

Cuerpos que importan por hacer visibles deseos que importan, por hacer posibles realizaciones colectivas que importan, por impulsar acciones para cambiar el mundo que por eso mismo son atacadas por los poderes que, como policías de esos cuerpos y deseos, intentan controlarnos.

Unos jóvenes celebran fuera del Stonewall Inn, después de disturbios, durante el fin de semana del 27 de junio de 1969. Foto: Fred W. McDarrah/Getty Images. Todo los derechos reservadosNone

El mío es el cuerpo de unx torta intersex no binaria feminista sudaca. Puedo escuchar esas vocecitas que preguntan: ¿por qué tantas etiquetas si somos todas-os-es humanxs? Porque aprendí de los movimientos esa necesidad de poder expresar nuestras experiencias de manera situada y así posicionarnos políticamente desde la particularidad, ser visibles, hacer visibles nuestras existencias, exigir nuestros derechos y, desde allí, poder también articularnos interseccionalmente con activistas de otros movimientos.

Ser visible como torta fue, muchas veces, mi mejor escudo. Porque en ese poner en evidencia a quienes discriminaban, la solidaridad y el acercamiento empático se multiplicó. Se trataba de ser libre a cualquier coste, de poder nombrarme y a la vez sumarme a esos otros cuerpos que se me iban revelando cercanos, diferentes. Reuniones en grupo, marchas, lecturas de textos que nos iban abriendo la mente, que nos iban marcando un camino.

Me llevó un tiempo largo, junto a la lectura de textos del activista intersex y trans Mauro Cabral y algunas charlas con él, decidirme a ser visible también como persona intersex. Esto me permitió poder reflexionar sobre cómo opera el sistema médico controlando nuestros cuerpos, cómo tiene también un pie en el sistema psiquiátrico. Me permitió asimismo poder aportar mi grano de arena para exigir la despatologización de las infancias intersex y trans.

La poesía fue para mí, antes que todo, el despertar de la conciencia lesbofeminista. Pero cuando pude poetizar desde la experiencia lésbica, e intersex en los últimos años, esto me permitió conocerme, y conocer a otras/os/es poetas y artivistas que van movilizándose por luchas semejantes. “Lo personal es político” se fue expandiendo a “lo personal poético es político”.

Mi amor por Adrienne Rich, Diana Bellessi, Susana Thénon, Audre Lorde, June Jordan, Muriel Rukeyser, Leslie Feinberg, Minnie-Bruce Pratt se multiplicó en rostros, voces, cuerpos y poéticas cercanas: Macky Corbalán, Val Flores, Ire Ocampo, Susy Shock, Camila Sosa Villada...

Este camino, con sus atajos y lodosas barrancas, no lo he recorridx solx. En todo este tiempo, he conocido, amado, querido, admirado compañeras y compañeres de ruta que literalmente, más de una vez, me han salvado la vida.

Cuerpos visibles que importan. Cuerpos poéticos que importan. Colectivos como cuerpos que se agrupan para hacer frente a los desafíos o celebrar los logros.

Me gusta mirar mapas

Me gusta mirar mapas, especialmente los antiguos, muchas veces por la belleza de sus diseños. Esos mapas me invitan a pensar en aventuras imposibles, a reflexionar sobre la antigua configuración de los países, los devenires geopolíticos.

Pero hay otros mapas, como el que realiza ILGA anualmente, que me ofrece la posibilidad de informarme, observar, analizar, cuál es la situación de nosotrxs, las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, trans/travestis, bisexuales, intersex y queer) en el mundo. El mapa adjunto, por ejemplo, se centra en la legislación, o falta de ella, respecto a la orientación sexual. Incluye desde la criminalización por actos sexuales consensuados entre personas adultas del mismo sexo, hasta la discriminación por orientación sexual. Hay otro mapa, producido por oiiEUROPE, donde se dan a conocer las buenas prácticas desarrolladas en algunos países de Europa en lo que refiere a las personas intersex.

Paso el dedo por la pantalla, por los países donde se ha podido avanzar, y me preocupan aquellas regiones donde falta mucho por hacer por nuestros derechos, donde nuestra sola existencia nos convierte en blancos para ser atacadas/es/os. No es necesario que alguien venga a atacarnos con un palo, que nos intenten violar de manera correctiva, o que nos disparen con un arma de fuego. La violencia lesbo-trans-bi-homofobica existe bajo otras formas.

Un mapa que muestra la protección y criminalización de las personas LGBTIQ en todo el mundo. Foto: ILGA. Todos los derechos reservados.None

Muchas personas LGBTIQ viven en la pobreza o la indigencia, muchas no tienen acceso garantizado a los servicios básicos de salud, a la educación, a una alimentación adecuada, y esto ocurre incluso en aquellos países donde existen leyes que reconocen distintos tipos de derechos.

La ‘Pepa’ Gaitán, asesinada por torta chonga (lesbiana masculina); Diana Sacayán, asesinada por trava; Muhlaysia Booker, mujer negra transgénero que asesinaron hace apenas unos días en Dallas, Texas; Marielle Franco, política lesbiana negra asesinada en Brasil… La lista es interminable. Sólo en Argentina, en lo que va de año, se han cometido 30 travesticidios. Pero quería compartir algunos de los nombres que no quiero olvidar, que pienso que no debemos olvidar.

Y a ellos les sumo, para celebrar, los de Caro Gero, primera persona en lograr que en Argentina se emita una nueva partida de nacimiento donde no se consignan ni F(emenino) ni M(asculino) y eso le permitirá obtener un documento de identidad no binario. Y el de la activista travesti Lara Bertolini, que logró que su documento diga “femineidad travesti”, ya que ella no se identifica con la categoría binaria de género “femenina”.

Un día gris

Cuando comencé a escribir esta reflexión, el día era gris. Miraba por la ventana y una gruesa niebla no me permitía ver nada. Era de esos días que parecen una metáfora del contexto neoliberal en el que estoy viviendo.

Como buscando inspiración, le escribí a la poeta lesbiana Minnie-Bruce Pratt, que fue compañera de Leslie Feinberg, activista trans lesbiana que desarrolló el concepto marxista de “liberación transgénero”. Le pregunté qué significan para ella estos 50 años de Stonewall. Hace unos minutos me llegó su respuesta.

Comienza respondiendo en castellano: “Para mi, Stonewall es La Lucha”. Y luego continúa en inglés:“El primer Stonewall fue un combate mano a mano de las personas queer, lesbianas, gay, de género diverso y personas trans, muchas de ellas, la mayoría de ellas, personas de color, que sabían que la única manera de detener los golpes, violaciones, extorsiones, asesinatos, falta de respeto, ostracismo y castigos ejercidos por la policía y los jefes era PELEAR. Esa es la lección de Stonewall: LUCHA, siempre”.

Foto: Ben Kuechner. Todos los derechos reservadosNone

¿Y qué piensa una compañera activista lesbiana en este país donde vivo? Le pregunto a María Luisa Peralta y ella me responde que los 50 años de Stonewall, inevitablemente, la conmueven. Dice: “pienso en lo mucho que nuestros movimientos LGTB han hecho en distintas partes del mundo, muchas veces con muy pocos recursos o enfrentando situaciones muy adversas. Pienso en el valor individual, en la creatividad colectiva, en nuestra capacidad de trabajo y organización y, sobre todo, en la necesidad de evitar acomodarnos burocráticamente a un sistema heterocispatriarcal capitalista y racista. Tenemos que seguir siendo un movimiento de liberación sexual, aferrarnos al espíritu de transformación, contestación, irreverencia y libertad”.

Minnie-Bruce y María Luisa, incansables, me inspiran para no decaer en la construcción constante de movimientos que nos permitan ser quienes queramos ser a pesar de los poderes de turno y, en especial, en estos momentos del avance de la extrema derecha y de las acciones de los grupos anti-derechos.

Me/nos recuerdan lo importante que es posicionarse en la práctica de un activismo interseccional, plural y diverso, desde donde poder denunciar los distintos sistemas de opresión y discriminación.

Sonrío mientras leo el saludo de despedida de Minnie-Bruce, que transformo en el cierre de esta reflexión: "Orgullo en la Lucha”.

L’autora desea dedicar este texto a Amalia Salum, Ire Ocampo, Gabriela Adelstein, Maria Luisa Peralta, Fabi Tron, Alejandra Sardá-Chandiramani y Macky Corbalan (in memoriam).

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