
Protesta contra la presidenta Dilma Rousseff. Marzo 2016. Juliana Baratojo/Flickr. Some rights reserved.
Con bastante frecuencia, el sistema político burgués entra en crisis. La maquinaria del Estado deja de funcionar; se rasgan las vestiduras del consentimiento y los instrumentos del poder quedan indecorosamente al desnudo. Brasil está viviendo uno de esos momentos: es el país soñado para los científicos sociales, y una pesadilla para todos los demás.
Dilma Rousseff fue elegida presidente en 2010 con un porcentaje de mayoría del 56-44 frente al candidato de la oposición, perteneciente al partido de derecha neoliberal PSDB (Partido Social Democrático de Brasil). Fue reelegida cuatro años después por una mayoría disminuida, pero todavía convincente, del 52-48 por ciento, o una diferencia a favor de 3,5 millones de votos.