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#EleccionesEuropeas2019: ¿qué podemos esperar ahora?

Los resultados de las elecciones europeas de este domingo pasado arrojan una luz de esperanza a un continente que lleva años sumido en repetidas crisis. English

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30 May 2019
Bandera de ficción de la Unión Europea inventada por arquitecto holandés Rem Koolhaas en 2002. Wikimedia Commons.

Los resultados de las elecciones europeas de este domingo pasado arrojan una luz de esperanza sobre un continente que lleva años sumido en repetidas crisis y que necesita desesperadamente buenas noticias para renacer.

Fueron las elecciones al Parlamento Europeo más importantes desde que tuvieron lugar las primeras en 1979, y han servido para hacer frente a la amenaza de una ultraderecha creciente, nacionalismos populistas disruptivos, y problemas para la estabilidad de la Unión Europea como la crisis del Brexit.

El nuevo Parlamento Europeo refleja con mayor fidelidad la fragmentación política existente en los parlamentos de muchos de los países miembros, puesto que los partidos conservador y socialdemócrata, que han dominado el Parlamento desde su creación, perdieron su hegemonía y cedieron poder a fuerzas más plurales, con un ascenso notable de los liberales y los verdes, y una presencia inquietante de la extrema derecha populista y euro-escéptica, aunque en este caso con menor fuerza de la anticipada.

La crisis provocada por el Brexit, cuya supuesta resolución se ha pospuesto hasta el 31 de octubre, acabó haciendo que el Reino Unido participase en unas elecciones casi contra natura.

Este llamado un ‘segundo referéndum por poder’ para la salida de la Unión Europea no aclaró las cosas, y la dimisión de la primera ministra Theresa May el mismo día de las votaciones ahonda la incertidumbre sobre las posibilidades reales de una salida ordenada o, incluso, sobre si esa salida va a ser al final factible.

El nuevo Partido del Brexit de Nigel Farage, furiosamente enfrentado a la UE y escorado a la extrema derecha, ocupó el primer lugar con el 30,8%, pero liberales y verdes, claramente pro-europeos, sumaron el 31,6%, mientras los dos grandes partidos que han dominado la política británica desde por lo menos la Primera Guerra Mundial, laboristas y Torys, solo sumaron el 20,7%.

El Brexit ha sacudido también el discurso de los partidos ultraderechistas y nacionalistas Europeos, que parecen haber abandonado sus posiciones abiertamente anti-europeas por unas más reformistas.

El caos causado por el Brexit ha sacudido también el discurso de los partidos ultraderechistas y nacionalistas Europeos, que parecen haber abandonado sus posiciones abiertamente anti-europeas por unas más reformistas.

La Agrupación Nacional de Marine Le Pen en Francia ya dejó su postura anti-Unión Europea atrás, y partidos emergentes como Vox en España -cuyos resultados, por cierto, fueron más modestos de lo anticipado- han promovido un discurso anti-inmigración, sugiriendo que Europa se debería unir ‘para preservar su raza’ frente a esos miles de inmigrantes que quieren ‘inundar las fronteras’.

Las elecciones europeas, con toda su complejidad, envían señales muy interesantes y, por eso, presentamos algunas claves para entender sus consecuencias y lo que podríamos esperar de estos resultados para el proceso de construcción europea en los próximos años.

Los ganadores y perdedores de estas elecciones

La caída de los partidos tradicionales europeos de centro izquierda y centro derecha, que obtuvieron juntos por primera vez menos del 50% de los escaños, señala en fin del bipartidismo que dominó la política nacional y europea por décadas. Otras fuerzas alternativas como los liberales y los verdes, por un lado, y la extrema derecha y algunos nacional-populistas, por otra, lograron aumentar sus escaños en el parlamento.

El ENF, la formación ultraderechista y anti-inmigración liderada por Marine Le Pen y Matteo Salvini, logró 58 escaños la semana pasada (un 7.7%), y la formación anti-europea liderada por Nigel Farage, el EFDD, ganó 54 -de los que 29 corresponden a su nuevo Prexit Party. Sin embargo, los liberales de ALDE y los Verdes tuvieron mucho más éxito, ganando 105 y 69 escaños respectivamente, sumando entre ambos el 23,2%.

El crecimiento del apoyo a partidos de ultraderecha en Italia y el Reino Unido, y su estancamiento en Francia (perdieron un escaño con respecto a las anteriores elecciones del 2014), sumados a los ultraconservadores polacos y húngaros, siguen siendo fuerzas disruptivas en una institución que ha defendido tradicionalmente valores abiertos, e incluso progresistas, que la extrema derecha y los ultranacionalismos pretenden atacar.

Los intereses en debilitar el proyecto europeo son muchos, desde las tensiones internas y el resurgimiento de los nacional-populismos, hasta los obstáculos y exigencias de Trump y las maniobras disruptivas de Putin.

Los intereses en debilitar el proyecto europeo son muchos, desde las tensiones internas y el resurgimiento de los nacional-populismos, hasta los obstáculos y exigencias de Trump y las maniobras disruptivas de Putin, dos potencias interesadas en una UE débil. Para combatir estos enemigos internos y externos, será importante quién asuma los puestos clave en Bruselas y Estrasburgo en esta nueva etapa que se abre.

¿Qué Europa para los próximos años?

Conocidos los resultados de las elecciones, Guy Verhofstadt, político belga y ex-líder de la alianza de los liberales en el Parlamento Europeo, afirmó que “Europa está de vuelta, y Europa es popular”.

Y tiene razón; después de una década de una crisis económica que tuvo un impacto social brutal, sobre todo en el sur de Europa, y que impuso políticas de austeridad en Grecia, Portugal, España e Irlanda y tras una crisis masiva de refugiados, sobre todo sirios, en 2015/2016, que puso en tensión la política migratoria de la institución política, los ciudadanos europeos han votado decisivamente, enviando un mensaje de continuidad y fortalecimiento a la Unión Europea para los próximos años.

Las tasas de participación en las elecciones europeas han sido tradicionalmente bajas, y la sensación siempre ha sido que las instituciones están muy alejadas de la gente, padecen el llamado déficit democrático y que los ciudadanos no tienen la capacidad de influir en lo que pasa en Bruselas.

Sin embargo, estas elecciones han marcado un récord de participación, con el 50,95%, lo que significa un aumento de ocho puntos desde 2014 y la tasa más alta en 20 años.

Este nivel de participación electoral aumentada es una señal optimista que los próximos año y la diversidad del parlamento puede provocar un debate más vivo y participativo que nunca.

El efecto Brexit ha servido a lo contrario de lo que algunos pretendían, y la Europa continental ha cerrado filas. Ya nadie contempla la posibilidad de un efecto dominó, aunque una nueva crisis del Euro o de seguridad podría volver a romper las costuras.

Este nivel de participación electoral aumentada es una señal optimista que los próximos año y la diversidad del Parlamento puede provocar un debate más vivo y participativo que nunca.

En el continente existe todavía apoyo significativo para una Europa unida frente a nacionalismos secesionistas como el Brexit, ultraderechismo a la italiana con Salvini al frente, o tentaciones antidemocráticas y neo-autoritarias como las que vemos en Polonia o en Hungría, donde el partido de Orban ganó otra vez por mayoría absoluta.

Lo que ocurra al final con el Brexit condicionará sin duda el destino de la Unión, pero muchos sospechan que los 73 nuevos eurodiputados británicos elegidos, incluidos 29 elegidos por el Brexit Party, están aquí para quedarse, probablemente, ¡toda la legislatura!

El peso de la geopolítica, y la conciencia entre los europeos de que su modelo de libertades y derechos está en peligro, han hecho que la Unión Europea esté de vuelta. Veremos ahora quién ocupa los “top jobs” (así se denominan los principales altos funcionarios: Presidente del Consejo, Presidente de la Comisión, Presidente del Parlamento y Comisario de Asuntos Exteriores y Defensa), y qué mensaje son capaces de enviar al mundo. Europa tiene una oportunidad, y debe aprovecharla sin falta.

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