El 26 de febrero de 2015, después de que millones de personas se unieron para apoyarlas, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. aprobó un conjunto de normas que protegen el derecho de los usuarios de Internet a hablar libremente y acceder a la información en línea sin interrupción ni discriminación; un concepto conocido como la Neutralidad de la red. Estas reglas garantizan que las obligaciones de “transporte común” que se han aplicado a los proveedores de servicios de telefonía durante décadas, de nuevo se apliquen a los proveedores de banda ancha. En términos prácticos, las normas de la FCC garantizan los derechos a hablar libremente y a acceder a la información en línea, sin interrupciones ni discriminación.
“Esta es una verdadera victoria para la libertad de expresión y el acceso a la información en los Estados Unidos”, dijo David Kaye, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de expresión. Sin embargo, la Internet es global y la batalla dista mucho de haber concluido. La gran mayoría de los usuarios de Internet viven fuera de los Estados Unidos, en países donde los proveedores de banda ancha tienen la libertad de reducir la velocidad, bloquear o interferir de alguna otra manera con el contenido. La decisión de la FCC envía un mensaje a los gobiernos alrededor del mundo señalando que también ellos deben proteger el derecho a buscar y difundir información. Al mismo tiempo, es un mensaje para los defensores de los derechos digitales globales: si los EE. UU. pueden aprobar este tipo de protecciones, también otros países pueden hacerlo.