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En la India, el mercado ayuda a promover los derechos económicos y sociales

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En la India, las soluciones con base en el mercado ayudan a garantizar los derechos económicos y sociales, y el resto del mundo en vías de desarrollo podría aprender de su ejemplo. Una contribución al debate de openGlobalRights sobre los derechos económicos y sociales.  EnglishFrançais

Chandrima Das Ashish Karamchandani
7 January 2015

El alimento, la vivienda y la educación son esenciales para tener un nivel de vida mínimo adecuado, pero es distinto proteger el derecho a estas necesidades que proteger el derecho a la libertad de expresión. En la mayoría de los casos, los tribunales y otros mecanismos jurídicos simplemente no están a la altura del trabajo.

Las soluciones con base en el mercado son una alternativa comprobada y sostenible desde el punto de vista financiero. Aunque no son ninguna panacea, deben formar parte de una cartera más amplia de soluciones, junto con los programas gubernamentales, la ayuda internacional y la filantropía nacional.

Las soluciones con base en el mercado brindan a las personas de bajos recursos un mejor acceso a productos y servicios socialmente benéficos que mejoran la calidad de vida y el sustento. En la India, estas soluciones proporcionan o hacen posible el acceso a agua potable limpia, educación privada en barrios urbanos pobres, partos seguros y asistidos por doctores, y más.

Las soluciones con base en el mercado más exitosas superan dos pruebas: se financian a sí mismas y operan a una escala lo suficientemente grande para marcar una diferencia para un número considerable de personas.

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Flickr/Didi (Some rights reserved)

Decrepit apartments in Mumbai, India. Decent low-income urban housing is not available in urban India, nor is the necessary credit to access them.


Veamos el caso de India, el ejemplo que conocemos mejor. Como otras economías emergentes, la India ha crecido económicamente desde la década de los 1990, mientras se aleja del modelo del Estado benefactor. Los frutos del desarrollo económico, sin embargo, no se distribuyen de forma equitativa. Consecuentemente, la India cuenta hoy en día con un mercado floreciente para las clases media y alta, pero mucho menos para los pobres. Si bien los pobres pueden tener teléfonos celulares, por lo general no pueden acceder a los bienes y servicios que producen mejoras de largo plazo en la calidad de vida, como la educación, la salud y la vivienda. El gobierno maneja una gran variedad de esquemas de beneficencia, pero éstos no son eficaces ni suficientes.

Desde 2006, nuestro grupo, Monitor Inclusive Markets (MIM), ha impulsado la creación de viviendas para personas de bajos ingresos en las zonas urbanas de la India. Nuestro público meta son las familias que ganan de 10,000 a 25,000 rupias al mes, o de 165 a 420 dólares estadounidenses. La mayor parte de ellas rentan viviendas en vecindarios de bajos ingresos que están sobrepoblados, tienen condiciones de salubridad deficientes y carecen de varios servicios básicos.

Sin embargo, la mayoría de estas familias aspiran a vivir en hogares de 250 a 400 pies cuadrados en los suburbios, y con frecuencia tiene los medios para pagar los precios de mercado correspondientes. El problema es la falta de disponibilidad de viviendas urbanas dignas para personas de bajos ingresos, y de los créditos necesarios para acceder a ellas. Los empresas inmobiliarias no tienen incentivos para construir este tipo de viviendas, y los financiadores no tienen incentivos para apoyar la construcción y las hipotecas.

Con el apoyo del Banco Mundial, la Fundación Michael & Susan Dell y el Departamento de Desarrollo Internacional (Department for International Development, DFID) del Reino Unido, MIM desarrolló un modelo de negocios innovador y comercialmente atractivo para satisfacer esta demanda. Nuestro análisis inicial reveló una sólida oportunidad de negocios para construir y vender departamentos de alta calidad diseñados específicamente para grupos familiares de bajos ingresos. Pero las grandes inmobiliarias no estaban interesadas, ya que las ganancias por prestar servicios a los ricos eran mucho mayores.

Seguimos promoviendo la idea, hablamos con más de 600 inmobiliarias y trabajamos con un arquitecto para diseñar y construir un departamento de muestra en Mumbai. Cuando finalmente en 2008 una pequeña inmobiliaria de la ciudad de Ahmedabad se mostró interesada, le ayudamos a elegir una ubicación, a perfeccionar sus planes y determinación de precios, e incluso a conseguir clientes en las fábricas locales. Después, al trabajar con inmobiliarias indias reconocidas como Foliage y Mahindra, así como con nuevos integrantes del sector como Jerry Rao de VBHC, fomentamos la participación de más empresas inmobiliarias.  

Puesto que muchos de nuestros clientes meta pertenecían al sector informal y no contaban con comprobantes formales de ingresos, los bancos y las empresas tradicionales de financiamiento para la vivienda no les brindaban servicios. En 2009, comenzamos a promover un nuevo modelo de financiamiento para la vivienda que evalúa la calidad crediticia de los solicitantes por medio de visitas al hogar. Nuestros agentes se reúnen con los solicitantes y sus familias para preguntarles sobre los flujos de ingresos informales, patrones de gasto y activos existentes.

Incubamos una nueva empresa liderada por ex funcionarios bancarios de alto nivel, Micro Housing Finance Company, para abrir camino con este nuevo modelo. También ayudamos a un actor bien establecido, el Grupo Muthoot Pappachan, a crear una empresa hipotecaria para nuestros clientes meta.

Hoy en día, más de 10 empresas hipotecarias prestan servicios a clientes del mercado laboral informal, con un rendimiento típico del 1 al 2% a partir de la inversión. Antes de nuestra innovación, estos clientes sólo tenían acceso a créditos de corto plazo a tasas del 18 al 24%, que no podían utilizar para comprar un hogar. Las nuevas empresas de financiamiento que ayudamos a crear proporcionan créditos de largo plazo, por alrededor de 15 años, a tasas de aproximadamente el 14%, sólo un poco más altas que las tasas del 11% que ofrecen los bancos a los clientes del sector formal.

Para 2011, trabajábamos con varios grandes conglomerados industriales indios para establecer empresas de creación de viviendas para personas de bajos ingresos. Sin embargo, cada vez estábamos más preocupados por los obstáculos regulatorios que enfrentaban estas inmobiliarias, incluidos procesos engorrosos de aprobación que causan que los nuevos proyectos pasen años atascados en la burocracia. Dado que los precios de los terrenos van en aumento, estos retrasos hacían difícil obtener rendimientos comerciales y conservar el enfoque en los clientes de bajos ingresos. Así que comenzamos a trabajar con los distintos niveles de gobierno, para ayudar a desarrollar pautas eficaces y disminuir los trámites burocráticos.

Las soluciones con base en el mercado más exitosas superan dos pruebas: se financian a sí mismas y operan a una escala lo suficientemente grande para marcar una diferencia para un número considerable de personas. También nos mantuvimos en contacto con los clientes para ver si estaban satisfechos con sus casas nuevas, y con el crédito que recibieron. Nos interesaba mucho identificar las consecuencias imprevistas y compartir con la industria las lecciones aprendidas, para poder evitar problemas importantes.

Para 2013, varias inmobiliarias habían vendido más de 80,000 unidades de vivienda de bajo costo a lo largo de 23 ciudades en la India, y se habían emitido préstamos por más de 10 mil millones de rupias ($167 millones de dólares estadounidenses) para clientes de bajos ingresos del sector informal, a través de 10 empresas de financiamiento para la vivienda.

Sin embargo, nos damos cuenta de que la mayoría de las soluciones con base del mercado aún operan a pequeña escala. El análisis de MIM de más de 439 empresas sociales en África, por ejemplo, mostró que solamente el 13% de ellas eran comercialmente viables y habían alcanzado, o estaban en vías de alcanzar, una magnitud significativa.

Para acelerar y ampliar la magnitud de estas soluciones con base en el mercado, debemos entender, y averiguar cómo eliminar, los obstáculos. Algunas empresas, por ejemplo, desean distribuir productos farmacéuticos nuevos en áreas rurales a bajo costo, pero no pueden hacerlo porque no hay proveedores de logística costeables, o porque hay una cantidad insuficiente de médicos y farmacéuticos. Otras empresas, por dar un ejemplo adicional, desean proporcionar cocinas no contaminantes a clientes de bajos recursos, pero éstos no se dan cuenta realmente de los peligros para la salud que representa el humo generado por cocinar en interiores. Estos obstáculos pueden y deben ser superados, pero eso requerirá tiempo, reflexión y energía.

Las soluciones con base en el mercado deben ser parte de la conversación global sobre justicia social. No son la única solución, pero pueden proporcionar (y ya lo hacen) servicios esenciales a los miles de millones de individuos marginados del mundo en vías de desarrollo.

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