
Trabajadores simulan pegarle a un hombre vestido como el ex presidente peruano Alberto Fujimori, en el centro, durante una protesta en Lima , Perú . AP Photo/ Martin Mejia. Todos los derechos reservados.
Francesc Badia: Muchas gracias, señor Ugaz, por recibir a DemocraciaAbierta. Existen varios temas complicados en la agenda de la transparencia a nivel internacional, aunque se han producido indudablemente una serie de avances en los últimos años. La percepción que existe, a nivel general, es que la transparencia y, por lo tanto, la denuncia y el seguimiento de los grandes casos de corrupción, difícilmente se transforma, por lo menos en el mundo latino, en consecuencias políticas para los políticos. Sobre todo, debido al mecanismo de desactivación que dice: “todo el mundo es corrupto: uno es corrupto, pero el otro también es corrupto . A la hora de votar, prefiero votar a mi corrupto que no al corrupto del otro”. ¿Parece que una corrupción anula a la otra? ¿Cómo ve usted este problema?
José Ugaz: Siendo la corrupción un fenómeno complejo, creo que depende mucho desde qué punto de vista se la observe. Yo creo que la realidad, hoy en día, es una realidad de luces y sombras. Porque, si bien es cierto que hay muchos más escándalos de corrupción -- y acabamos de asistir a una explosión global con estas revelaciones de los Papeles de Panamá --, también la corrupción adquiere mucha más visibilidad que en el pasado. Y eso habla bien de los mecanismos de investigación, habla bien de las herramientas de transparencia y de la movilización social en muchos lugares, que ha traído como consecuencia que estos casos se revelen. Antes había mucha más opacidad, creo yo, en el tema de la corrupción.