La discusión sobre la globalización puede resultar ociosa. Abundan investigaciones y prescripciones acerca de su naturaleza. No obstante, vivimos tiempos en los que su presencia es ostensible. Nociones como “hiperconectividad”, “sociedad red” o “telemática”, dan cuenta de este proceso, que comprende aspectos económicos, comunicacionales, culturales, demográficos, geopolíticos y científicos.
La tradición marxista contribuyó notoriamente a la creación de un corpus analítico sobre la globalización, desde perspectivas sociológicas, históricas y económicas. Investigadores como Eric Wolf e Immanuel Wallerstein, así como Ankie Hoogvelt o Paul Hirst, entre tantos otros, han problematizado el establecimiento de un capitalismo global que segmenta el mundo en áreas de interés para la explotación de los recursos naturales.
Siguiendo las tesis de Marx y de sus discípulos, estos autores enfatizaron la necesidad de estudiar el capitalismo como un fenómeno eminentemente global, en constante expansión, que por su misma lógica tiende a buscar nuevos mercados, creando un ecosistema transnacional que exige ser estudiado en conjunto.