El movimiento de Cristina Kirchner, al ofrecer a Alberto Fernández la candidatura a presidente de la nación, fue sin dudas astuto, pues permitió a ella y a sus aliados re–articularse con el peronismo, que asimismo necesitaba del kirchnerismo.
Esta mutua necesidad llevó a Cristina Kirchner a designar a Alberto Fernández como candidato a presidente, seguramente por su capacidad de generar espacios de diálogo dentro del peronismo y con sectores hostiles al kirchnerismo. También por su talante negociador, ya que esa herramienta resultaba fundamental en vistas a las negociaciones que habría de entablar Argentina con el FMI.
De esa manera, la expresidenta renunciaba a su proyecto cuentapropista entroncado en Unidad Ciudadana, la coalición creada en el año 2017. El peronismo, por su parte, sabía que sin los votos de Cristina Kirchner sería imposible ganar una elección, por lo que el juego era de suma positiva. De esa mutua implicancia nació el Frente de Todos.