
Demostración por la paz en Colombia. Flickr. Some rights reserved.
Diferentes experiencias internacionales en contextos de postconflicto evidencian que el papel de las mujeres en la reconstrucción socio-económica, política y cultural de los países es primordial para lograr una paz sostenible y duradera. Generalmente, durante e inmediatamente después de los conflictos armados la participación laboral de mujeres aumenta, debido a la ausencia – o muerte – de los hombres que tradicionalmente han generado el sustento económico de las familias. Con esto, las mujeres estimulan la recuperación económica local una vez terminadas las hostilidades.
Si bien hace falta más investigación sistemática para validar la relación positiva entre participación de mujeres y recuperación económica en escenarios de postconflicto, existen indicios contundentes que confirman esta relación. En Colombia, por ejemplo, se encontraron evidencias del impulso económico local generado por mujeres en zonas afectadas por el conflicto. Por una parte, la actividad económica de las mujeres puede generar riquezas adicionales, ayudar a mantener el funcionamiento de los mercados, aumentar la productividad en el uso de los recursos, y por otra, puede aportar un mayor bienestar en el hogar y en la comunidad como resultado de un incremento en el consumo per cápita. [1]