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La generación del milenio y la política: ¿hay esperanzas?

Los millennials se encuentran con unos sistemas políticos que no se parecen en nada a como son ellos, que no hablan su mismo idioma y que no abordan sus principales preocupaciones. Pero todo esto podría estar cambiando. English

Oliver Ward
13 August 2018
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Crédito: Flickr/Jeff Djevdet. CC BY 2.0.

A la generación del milenio se le ha acusado en los medios de narcisismo, autosuficiencia y pereza, de cargarse las actitudes tradicionales ante el matrimonio o las vacaciones, incluso de anticipar el fin del bricolaje como lo conocemos. Infantilizados y ridiculizados, se les define como unos "Peter Pans" que rechazan las responsabilidades y tienen miedo a crecer.

Pero a diferencia de sus predecesores los baby boomers, los millennials no han tenido la oportunidad de salir de la sombra que proyectan sus padres y florecer.

El clima económico del siglo XXI lo que produce es una generación de empleados mal pagados y con una carga de trabajo excesiva a la que le toca asistir a una crecida de las ideas de derecha que está poniendo a prueba la capacidad de resistencia de los sistemas políticos a ambos lados del Atlántico.

En los Estados Unidos, un millennial típico accede al mercado de trabajo con una deuda por estudios de más de 37.000 dólares. La tasa de desempleo de los millennials es más del doble del promedio nacional y aquellos que sí encuentran trabajo reciben salarios que son un 20% inferiores a los que recibieron los baby boomers cuando tenían su misma edad.

Entre 2008 y 2013, la generación del milenio fue el único grupo de edad dentro de la fuerza laboral que vio caer su salario real.

Con los salarios reales hundiéndose y la deuda estudiantil aumentando, las circunstancias económicas provocan que los millennials vayan posponiendo asumir responsabilidades financieras.

Con los salarios reales hundiéndose y la deuda estudiantil aumentando, las circunstancias económicas provocan que los millennials vayan posponiendo asumir responsabilidades financieras. En 1985, el grupo demográfico de 21 a 34 años representaba el 38% de las ventas de automóviles en Estados Unidos; en 2010, el porcentaje era del 27%.

Entre 2008 y 2011, se concedieron la mitad de hipotecas a los jóvenes que entre 1998 y 2001. En cuanto a riqueza personal, a pesar de la caída de precio de los alimentos y de la ropa, las generaciones más jóvenes van siete puntos porcentuales por detrás de sus padres a su misma edad.

La decisión de postergar el matrimonio, tener hijos y la compra de una casa no se debe a ningún "síndrome de Peter Pan": es producto de la incertidumbre económica con la que se enfrentan la mayoría de los millennials, a los que no se les ha dado el mismo sustento económico que favoreció la madurez , autosuficiencia e independencia de sus padres.

Antes bien, la malnutrición económica que han recibido y reciben hace que muchos de ellos añoren la seguridad financiera del nido familiar. Más de tres cuartas partes de las personas entre 25 y 29 años confiesan que han regresado al hogar familiar en algún momento.

La generación del milenio creció con el mantra de que un título universitario es garantía de una vida mejor, pero tras graduarse en plena recesión se van dando cuenta de que esto no es sino una ilusión. La inflación educativa ha erosionado el valor de las licenciaturas, aunque ahora se requieren estudios universitarios incluso para los puestos de trabajo más elementales.

Cuando logran un empleo, los millennials se encuentran con jornadas de trabajo más largas. Lejos de ser una generación perezosa pegada a sus iPads, resulta que trabajan más horas que sus padres. Según un estudio del Manpower Group, la generación del milenio en los Estados Unidos desconoce la semana laboral de 40 horas: un trabajador joven trabaja de promedio 45 horas semanales y el 21% de los millennials son multiempleados: necesitan tener más de un trabajo para poder llegar a fin de mes.

Una encuesta de Project: Time Off revela que los millennials tienen también más probabilidades de quedarse sin vacaciones remuneradas (24%) que los baby boomers (17%).

¿Cómo se traduce todo esto en el terreno de la política?

La generación del milenio se enfrenta a un sistema político bipartidista que no se parece en nada a cómo son ellos, que no habla como ellos, que no refleja sus puntos de vista y que no aborda sus preocupaciones principales relativas a la precariedad.

Los menores de 30 años son el grupo demográfico más étnicamente diverso de la historia de Estados Unidos, pero el 115º Congreso que se constituyó en enero de 2016 estaba formado por un 19% de mujeres, un 9% de afroamericanos, un 7% de hispanos y un 3% de asiáticos-americanos, y únicamente un 1% de los diputados abiertamente homosexuales.

Los menores de 30 años son el grupo demográfico más étnicamente diverso de la historia de Estados Unidos, pero el 115º Congreso que se constituyó en enero de 2016 estaba formado por un 19% de mujeres, un 9% de afroamericanos, un 7% de hispanos y un 3% de asiáticos-americanos, y únicamente un 1% de los diputados abiertamente homosexuales.

Esta es una de las razones por las que los votantes jóvenes están desencantados con la política. Los votantes baby boomers son un 30% más numerosos que los votantes millennials y el voto de los menores de 30 años en las elecciones no presidenciales se encuentra en su punto más bajo de los últimos 50 años.

Quiere decir esto que los candidatos suelen pasar por alto las preocupaciones de la generación del milenio a favor de temas que importan a los votantes de más edad. Sin candidatos que les inspiren, un número creciente de jóvenes le está dando la espalda al sistema político tradicional.

Una mayoría creciente de votantes de entre 18 y 35 años rechaza los valores fundamentales tanto de los demócratas como de los republicanos. Una encuesta de Reuters/IPSOS muestra que los demócratas han perdido nueve puntos porcentuales de apoyo entre estos votantes en los últimos dos años.

Pero este apoyo no se traslada al Partido Republicano. Solo el 28% de los votantes de entre 18 y 35 años apoyan a los republicanos - el mismo porcentaje que hace dos años.

Estos votantes sin afiliación son políticamente receptivos y estarían dispuestos a apoyar a un candidato o partido que hablase por ellos. Pero ninguno de los partidos establecidos les ha ofrecido nada que pueda entusiasmarles. Y sin embargo, cuando los millennials se movilizan apoyando a un candidato, se convierten en un bloque de votantes poderoso.

Bernie Sanders atrajo a más del 80% de los votantes menores de 30 años en estados clave como Iowa, New Hampshire y Nevada, y gracias en parte a estos resultados pudo llevar a cabo una campaña coherente en las primarias presidenciales del Partido Demócrata.

Más recientemente, Alexandria Ocasio-Cortez se ha convertido en un icono para los votantes de la generación del milenio. Activista comunitaria de 28 años y ex organizadora de campaña de Bernie Sanders, Ocasio-Cortez derrotó al congresista titular y líder demócrata en el Congreso, Joseph Crowley, en las primarias demócratas del 14º Distrito Congresional de Nueva York en junio de 2018.

Ocasio-Cortez se presenta como demócrata, pero no se ajusta al molde demócrata. Sobre el papel, está incluso más a la izquierda que Sanders, es partidaria de la abolición del ICE (la agencia de inmigración de Estados Unidos), de establecer matrículas universitarias gratuitas y de ofrecer atención médica universal.

Su campaña fuera de pista rompió con los votantes demócratas de toda la vida. En lugar de centrarse en ellos, se fue tras los votantes sin afiliación y les convenció para que se registraran como demócratas para votar en las primarias - cosa que hicieron abrumadoramente.

Los votantes de la generación del milenio no son votantes monotemáticos. A diferencia de la generación de sus padres, el hecho de que un candidato coincida con ellos en un tema principal no es suficiente para que acudan a las urnas a votarle.

Las campañas de Sanders y Ocasio-Cortez arrojan algo de luz sobre lo que podría llevar a los votantes de la generación del milenio a volver a la política y sobre cómo sería el futuro de la política en Estados Unidos si lo hicieran.

En primer lugar, los millennials rechazan el actual modelo bipartidista. Aunque Sanders y Ocasio-Cortez salieron de dentro del Partido Demócrata, ocupan un espacio político en los márgenes del partido, en la ribera de una suerte de río Styx, con un pie en el campo demócrata y el otro en un mundo político que ellos mismos han creado.

En segundo lugar, los votantes de la generación del milenio no son votantes monotemáticos. A diferencia de la generación de sus padres, el hecho de que un candidato coincida con ellos en un tema principal no es suficiente para que acudan a las urnas a votarle.

Esto quedó de manifiesto en las elecciones presidenciales de 2016, en las que Donald Trump se postulaba como el candidato que conseguiría reducir la influencia de los intereses económicos y políticos establecidos en la política - una idea que suele circular mucho en círculos millennial -, pero aún así perdió claramente ante Hilary Clinton entre los votantes jóvenes.

Por último, los jóvenes son muy conscientes de las limitaciones que comporta el ciclo de elecciones cada cuatro años. Desean soluciones a problemas como el cambio climático y la injusticia racial que trascienden por completo este ciclo. No hay soluciones para ninguno de los dos con las que poder mostrar resultados en el plazo de un mandato.

Estos son los temas que ocupan siempre los primeros puestos en la agenda de los votantes millennials, pero raramente son prioritarios para los candidatos de los partidos tradicionales, que prefieren canalizar recursos hacia temas que tengan soluciones rápidas y produzcan resultados tangibles en vistas a su reelección.

Pero a medida que los cambios generacionales vayan reduciendo la influencia política de los baby boomers, los millennials tendrán la oportunidad de transformar la política estadounidense. Tendrán la oportunidad de romper el sistema bipartidista, impulsando tal vez la creación de nuevos partidos fundados en valores millennial o empujando al Partido Demócrata hacia la izquierda.

También podrían obligar a ambos partidos a enfrentar las limitaciones del sistema político actual. Revitalizar la democracia para hacer frente a los problemas del mundo moderno es sin duda algo que podría inspirar a los votantes millennials y conllevar la aparición de movimientos de base a favor de la reforma del sistema político estadounidense.

La revista de izquierdas In These Times citaba recientemente a Alexandria Ocasio-Cortez diciendo lo siguiente: "la única manera de crear algún tipo de cambio sustancial es cuando nos acercamos a un electorado descontento y le inspiramos y motivamos a votar".

En los millennials ha encontrado a toda una generación de votantes descontentos y desafectos - descontentos porque la economía les hace trabajar más horas que a la generación de sus padres por menos dinero; descontentos porque la búsqueda de una educación en aras a una vida mejor les ha dejado cargados de deudas; y descontentos porque el sistema político les ha empujado a ellos y a sus ideas de izquierda hacia los márgenes.

Ocasio-Cortez y Sanders están mostrando que los votantes de la generación del milenio tienen peso político y que es perfectamente posible hacerles volver a la política. Ni los demócratas y los republicanos pueden permitirse desestimarles considerándoles abstencionistas. Sobreviva o no el sistema bipartidista, la generación del milenio será una fuerza a tener en cuenta en el futuro de la política estadounidense.

 

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