
Una mujer indígena lleva en hombros a su hija durante la marcha por la paz en Bogotá, Colombia, 12 de octubre, 2016. AP Photo/Fernando Vergara. Todos los derechos reservados.
Después del 5 de octubre, es una certeza admitida públicamente que la oposición en Colombia distorsionó a propósito la realidad para hundir el referéndum sobre el acuerdo de paz que el presidente Juan Manuel Santos había alcanzado con la guerrilla izquierdista de las FARC. En declaraciones al diario La República, el ex senador Juan Carlos Vélez admitió que la campaña del NO, que él mismo dirigió, evitó deliberadamente discutir los contenidos del acuerdo de paz, y puso en pie una panoplia de discursos del miedo, específicamente diseñados para fomentar la indignación entre distintos sectores del electorado.
La estrategia puso en marcha una narrativa venenosa que posicionó la implementación del acuerdo de paz como si fuese una amenaza a la integridad de la sociedad colombiana. Un elemento esencial de la propaganda fue el mito de que el acuerdo de paz habría implicado la imposición de una “ideología de género” que habría puesto en cuestión la tradicional unidad familiar heterosexual.