
Walter Benjamin, con gafas y mostacho, fotografiado con un grupo de amigos en los años 30 del siglo XX.
Presentamos un extracto del capítulo “Revisitando la política de los sentimientos”[1], publicado dentro del libro Juntos pero no revueltos. Santiago: Editorial Planeta (2018)
Los sentimientos siempre han jugado un rol clave en política. En muchos sentidos, la política es el arte de la persuasión: los argumentos que apelan a la razón solo pueden movilizar la voluntad en un nivel limitado.