Amnistía Internacional ha estado trabajando en el ámbito de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) durante casi 15 años, pero nuestra llegada relativamente tardía a este campo ha sido parte del problema para establecer a los DESC como derechos humanos “reales”. Muchas personas siguen identificando los derechos humanos con los derechos civiles y políticos sobre los que ha trabajado tradicionalmente la organización, como las prohibiciones contra la tortura, la pena de muerte o las detenciones arbitrarias.
Este problema se agravó porque cuando Amnistía adoptó los DESC como uno de sus nuevos temas de interés, lo hizo junto con muchas otras áreas de trabajo en curso, y no hubo recursos nuevos considerables disponibles. Hasta la fecha, el trabajo de Amnistía en el ámbito de los DESC se ha centrado principalmente en la exigencia de que se respeten y protejan estos derechos, sin discriminación. Sin embargo, los planes estratégicos de Amnistía a partir de 2016 tienen el objetivo de dedicar más atención a temas de distribución de recursos, particularmente a exigir el cumplimiento de los DESC. Una de las áreas se refiere a los obstáculos al acceso a los servicios esenciales, como la falta de viviendas asequibles, o la falta de acceso gratuito a los servicios de salud sexual y reproductiva vitales esenciales, incluidas la anticoncepción de emergencia y la atención médica después de una violación; también analizaremos los efectos de la privatización en los servicios públicos.