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Limpieza social en El Salvador

En el país más violento del mundo, la juventud se mata entre ella, el Estado está en pie de guerra, y los asesinatos extrajudiciales siguen en aumento. Esto no puede continuar así. English

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Miembro de la Mara Salvatrucha. El Salvador. Moisen Saman/Flickr. Some rights reserved.

Dennis Martínez nunca entendió lo que sucedía, ni por qué. El joven de veinte años murió al instante tras recibir un disparo a quema ropa dentro de su humilde vivienda ubicada en la finca de café San Blas, en una zona semi-rural, a unos 20 kilómetros al sur de la capital salvadoreña. Dennis no era pandillero. Al contrario, trabajaba en la finca como tenedor de libros y servía fervorosamente en un tabernáculo bautista de la localidad. Dennis era, según su madre, “el hijo soñado de cualquier mamá.”

Según lo que periodistas investigativos han logrado recabar de fotografías de la escena del crimen, informes forenses y testimonios de testigos, incluyendo a su propia madre, Dennis recibió una bala en la parte de atrás de su cabeza, luego de que un comando policial fuertemente armado allanara la finca, poco después de la media noche del 26 de marzo de 2015. La policía había sido alertada de la presencia de un pequeño grupo de miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) que había buscado refugio en la finca en días previos, huyendo de las redadas policiales en sus propias comunidades.