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Los mortales costos del “libre comercio”

Mientras grupos paramilitares luchan por el control de los puertos en Buenaventura, la violencia y desplazamiento internal es un fuerte recuerdo de la fuerza brutal en las manos de grupos paramilitarios en Colombia, y el legado del comercio libre en America Latina. English.

Daniel Kovalik
30 January 2014

Ya a mediados de los 90, los signatarios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte prometieron que la fronteriza Ciudad Juárez en México, se convertiría en el modelo de ciudad para el nuevo pacto de "libre comercio". De hecho, se ha vuelto una ciudad modelo para el TLCAN (NAFTA), pero no en la forma que sus arquitectos habían previsto. Así, en lugar de convertirse en el escaparate del desarrollo económico y prosperidad que el "libre comercio" se comprometió a llevar, Ciudad Juárez es ahora una ciudad plagada por tasas de homicidios equivalentes a las de países en guerra, y es testigo del extraño fenómeno del "femicidio" (tal como documenta Garry Leech en Capitalismo, un genocidio estructural) que violentamente ha cobrado la vida de alrededor de 400 niñas y mujeres jóvenes, desde la aprobación del TLCAN.

En una línea similar, el puerto de Buenaventura se ha convertido en el niño del cartel para el Tratado de Libre Comercio con Colombia (TLC). Incluso antes que el TLC fuera finalmente ratificado por el Congreso y promulgado por el presidente Obama en octubre de 2011, la violencia comenzó a plagar Buenaventura mientras grupos armados paramilitares se disputaban el control de los nuevos puertos construyéndose en preparación a la llegada del flujo de comercio que el TLC traería. Así, en setiembre de 2011, el aclamado defensor de los derechos humanos, Padre Javier Giraldo SJ, escribió al embajador de EE.UU. P. Michael McKinley sobre:

El genocidio permanente que se está llevando a cabo en Buenaventura, donde los barrios y los Consejos Comunales de todo el puerto están siendo invadidos por paramilitares apoyados o tolerados por las fuerzas armadas. Cortan la gente en pedazos con horrible crueldad, tirando las partes del cuerpo al mar, si alguno de ellos se atreven a resistir el megaproyecto para el nuevo puerto. Esto incluyó la expulsión de las personas que vivían en las zonas más pobres y la expropiación de las parcelas de los vertederos de basura donde estas personas, en medio de su miseria, intentaron durante décadas sobrevivir.

Desde la aprobación del TLC con Colombia, la violencia en Buenaventura sólo ha aumentado, y por desgracia tiene semejanzas con la violencia en Ciudad Juárez tras la aprobación del TLCNA. De este modo, tal como se explica en un reciente informe de dos dirigentes demócratas del Comité de Educación y la Fuerza Laboral del Congreso de los EE.UU., sobre la creciente violencia post-TLC en Colombia, ("Informe del Comité"):

Tres grupos ilegales de postdesmovilización paramilitar o paramilitares reagrupados (La Empresa, Los Urabeños y Los Rastrojos) están involucrados en una violenta batalla por el control de los barrios de las zonas portuarias de Buenaventura. Estos grupos utilizan brutales tácticas terroristas para ejercer el control y dominar a la población. El Miembro y sus colaboradores fueron informados del uso de motosierras para desmembrar a las personas a plena luz del día o en "casas de tortura", donde los residentes pueden oír los gritos. Entre las víctimas había un gran número de mujeres que primero fueron violadas o sexualmente torturadas antes de ser asesinadas de una manera sádica y las partes de sus cuerpos mostradas públicamente para dar ejemplo a los demás. Los grupos locales estiman que al menos ocho mujeres afrocolombianas han sido asesinadas de esta manera, sólo en 2013. Esta situación se desarrolla en las zonas donde las fuerzas armadas y de seguridad pública (policía y militares) están presentes o muy cerca.

El informe del Comité explica además que, "mientras Buenaventura es un eje estratégico para el comercio internacional, las riquezas de esta creciente economía global fomentada por el TLC de Estados Unidos y Colombia, pasan principalmente a través de Buenaventura y no se integran ni benefician a la población local afrocolombiana. "Así pues, "sesenta y tres por ciento de los residentes de Buenaventura que son afrocolombianos viven en situación de pobreza, y el desempleo es de 64 por ciento."

Los desplazamientos masivos en Buenaventura, causados por la violencia y la amenaza de violencia por parte de grupos paramilitares que luchan por el control de los puertos, también son un problema cada vez mayor. Como explica el informe del Comité, apoyándose en cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, se estima que 9.000 personas se convirtieron en desplazados internos en 11 desplazamientos masivos en Buenaventura. En 2013, cuatro desplazamientos que totalizaron aproximadamente 1.600 personas han tenido lugar hasta la fecha."

Y lamentablemente, justo después que este informe de la Comisión fuera publicado, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó acerca de otro incidente de desplazamiento masivo en Buenaventura. Como OCHA explicó, 

Al menos 2.516 personas de 629 familias de las comunas 3 y 4 del puerto de Buenaventura, Valle, se han desplazado de sus barrios a la sede local de Cáritas Colombia, por amenazas de los grupos armados postdesmovilizados (PDAGs) y la presión causada por repetidos enfrentamientos armados entre estos grupos. Los desplazamientos comenzaron temprano en la mañana del miércoles 06 de noviembre [2013] y afectaron a las zonas de La Playita, Alfonso López, Calle El Ramiro y Viento Libre.

Por supuesto, Buenaventura no es más que un microcosmos de los estragos que están siendo forjados como consecuencia directa del TLC. Así, el TLC, que está acelerando la apropiación de tierras por el interés de las multinacionales de la agroindustria y la minería, ha ayudado a hacer de Colombia el país número uno en el mundo para los desplazamientos internos, con casi 5 millones de personas desplazadas internamente (PDI) y creciendo, y con los pueblos indígenas y afro-colombianos como víctimas desproporcionadas de este desplazamiento. Una vez más, este desplazamiento refleja el de México después del TLCAN, cuando cerca de 2 millones de pequeños agricultores fueron desplazados como consecuencia directa de las disposiciones agrícolas de ese acuerdo.

Termino con las palabras del padre fundador del moderno tratado de "libre comercio", el ex presidente Bill Clinton, quien en su testimonio ante el Senado en 2010 admitió que la agricultura de libre comercio ha "fracasado en todas partes donde se ha intentado." Aunque hablando al momento del TLC en Haití, estas son las mismas políticas que han socavado los medios de vida de aproximadamente 2 millones de pequeños agricultores en México. Tristemente, Colombia sigue demostrando que las palabras del Sr. Clinton son el legado perdurable del libre comercio en América Latina. 

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