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Dos años y medio de la muerte del río Napo en la Amazonía ecuatoriana

Tras dos años y medio del derrame de 15.800 barriles de petróleo, manchas y contaminación persisten en comunidades de los ríos Napo y Coca

Dos años y medio de la muerte del río Napo en la Amazonía ecuatoriana
Mancha de combustible en las playas en el estero Manduro, comunidad Domingo Playa, parroquia Nuevo Paraíso, provincia de Orellana, Ecuador. A más de dos años del derrame del 7 de abril. | Foto: Josué Araujo, agosto de 2022
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Era costumbre de los niños Tapuy tomar un baño y pescar palometas y bocachicos en el río Napo. A las 4:00 o 5:00 a. m. del 7 de abril del 2020, todavía estaba oscuro y caminaron unos 15 metros hasta la orilla. Los niños no advirtieron el peligro, se zambulleron en las aguas a jugar y lavar los trastes. Pescaron la comida del día. Al poco tiempo, sintieron que el olor a gasolina se hacía más fuerte. ¿De dónde viene? se preguntaban. Les provocó mareo y dolor de cabeza. Asustados, corrieron a casa a pedir ayuda a su mamá.

A las 6:00 a. m., René Tapuy regresó de su jornada de cacería con las manos vacías. Abrió la puerta y encontró a sus hijos, Peter Luis de 12, Lilia Inés de 10 y Mailí de 9 años, bañados en petróleo. Sus lágrimas resbalaban sobre la cara grasienta y hedionda a combustible.

Elsa Yumbo, madre de los niños, sostenía en brazos a su pequeña Kim de 3 años y los miraba impotente. René Tapuy empezó a tallar el cuerpo de los niños con estropajo y jabón sin lograr quitar los residuos. La piel se irritó y empezaron a brotar las ampollas. Desesperado, René, un kichwa naporuna habitante del río, estaba seguro de que sus hijos morirían ahí mismo. Cuando el sol iluminó el agua y el bosque, la tragedia se hizo evidente. El río Napo estaba contaminado por petróleo y ya no fluía vida sino muerte.