Nunca la solidaridad internacional había sido tan necesaria y ausente. La crisis de la Covid-19 se está profundizando en todas partes, golpeando con más fuerza a los pobres del mundo. Mientras tanto, el capitalismo de catástrofe va en aumento, ya que los especuladores financieros y las empresas transnacionales tratan de sacar provecho de la pandemia. Detrás de ellos están las fuerzas de la extrema derecha, que explotan la crisis para hacer avanzar un programa de intolerancia y xenofobia.
Y sin embargo, en esta coyuntura histórica, el internacionalismo está desaparecido en acción.
La pandemia ha puesto al descubierto los defectos fatales de la "hiperglobalización": el colapso de la producción "justo a tiempo" -junto con la disminución de la capacidad del Estado y un sector público erosionado por más de medio siglo de privatización- ha resultado devastador para las respuestas nacionales a la crisis sanitaria.