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Oposición en Chile al nombramiento de la nueva ministra de la Mujer y Equidad de Género

Con el hashtag #NoTenemosMinistra, diversos grupos de distintos sectores de la sociedad civil en Chile se oponen al nombramiento de Macarena Santelices como ministra de la Mujer y Equidad de Género.

DemocraciaAbierta
7 May 2020
Daniela Andrade Zubia

Sus posiciones frente a la dictadura militar, su vínculo familiar con Augusto Pinochet, sus antecedentes de vulneración de los derechos laborales y sus declaraciones y actos sexistas, hacen asumir que la nueva ministra no cumple los requisitos de exquisita tradición democrática y defensa de los derechos exigibles para un cargo público de alta responsabilidad.

Después de que las mujeres en Chile alcanzaran el histórico hito de participación paritaria en el proceso constituyente que está en marcha - algo que nunca antes se había producido en la redacción de una constitución de ningún país en el mundo - el gobierno nombró a Macarena Santelices como ministra de la Mujer y Equidad de Género.

Con actos de protesta como el de la foto que ilustra este artículo, distintas organizaciones se han pronunciado en contra del nombramiento, pero han sido recibidas con violencia y descalificaciones. La reunión virtual de activistas que refleja la foto fue hackeada y los y las participantes fueron insultadas.

Desde democraciaAbierta, compartimos la declaratoria firmada bajo la vocería de la Asociación de Funcionaries del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género de Chile, y acompañada por 30 organizaciones más:


“La institucionalidad del Estado para las mujeres se levantó gracias a la lucha histórica que miles de mujeres y feministas han dado para el reconocimiento y ejercicio de derechos, negados por siglos, siendo una de las principales demandas de las mujeres que lucharon por la democracia en Chile frente a la dictadura cívico-militar de Pinochet.

Nuestro Ministerio tiene el mandato de diseñar, coordinar e implementar políticas públicas dirigida a superar las desigualdades que viven las mujeres. En este contexto de crisis social, de emergencia sanitaria y de alerta en violencias machistas se requiere una Secretaria de Estado que esté a la altura ética de la circunstancias y que actué con debida diligencia, superponiendo a las mujeres por sobre y ante todo. En las últimas horas hemos conocido el nombramiento de Macarena Santelices Cañas Pinochet, militante de la UDI, sobrina nieta del Genocida y Dictador Augusto Pinochet, ex Alcaldesa de Olmué. De acuerdo a lo que circula por redes sociales cuenta con antecedentes en vulneración de derechos laborales por maltrato laboral, con absoluto desconocimiento o estudios de género en políticas públicas y, menos aún, en violencia hacia las mujeres, como una de las emergencias urgentes que estamos viviendo.

En los medios y redes sociales abundan sus dichos públicos, dichos xenófobos, contra instituciones como el INDH y a favor del rodeo en tanto maltrato animal, entre otros. En su trayectoria laboral profesional destacan programas misóginos que refuerzan estereotipos sexistas como “morandé con compañía”. Es, justamente, la promoción de dichos estereotipos de género los que fomentan la cultura de la violencia y violación. Es, justamente, para lo que el ministerio de la mujer fue creado y busca erradicar, considerando que hace ya 29 años desde Sernam se viene trabajando para esta transformación cultural.

Rechazamos a Macarena Santelices Cañas Pinochet como Ministra de la mujer y presumimos con su nombramiento el desprecio del Presidente Piñera hacia las mujeres, el que no sólo hemos comprobado en sus reiterados dichos machistas y misóginos de público conocimiento que han pretendido naturalizar la violencia sexual; sino también en este nombramiento.

Para el conjunto del movimiento de mujeres y feminista esta designación es asumida como una afrenta, una amenaza, un castigo disciplinador característico de la violencia patriarcal y machista, pareciera que se nos disciplina por haber sido más de 3 millones de mujeres y feministas desplegadas en las calles denunciando la violencia estructural y político sexual que vivimos en Chile en total impunidad. Un castigo machista para quienes exigimos la renuncia de la exministra Isabel Plá por su impresentable silencio frente a estos hechos.

Que no quede duda que para quienes defendemos la función pública como garantía de derechos a las personas, y en particular a las mujeres, seguiremos exigiendo juicio y sanción en la línea de todas las responsabilidades, tanto materiales como políticas que competan. No toleraremos la impunidad nunca más en Chile.

Mientras aún exigimos Justicia y sanción por las violaciones de derechos humanos y violencias político sexual contra mujeres, niñas y disidencias, por parte de agentes de Estado nos enteramos del vínculo familiar de Macarena Santelices con el DICTADOR PINOCHET y la defensa acérrima al régimen militar en sus redes sociales, negando desapariciones, asesinatos, torturas, y violencia político sexual. En sus dichos expresa que si bien pudo existir violaciones a los DD.HH lo importante es que se reactivó la economía.

Quienes defendemos la vida e integridad de las personas como fundamentos esenciales en DDHH, rechazamos cualquier apología a la dictadura cívico-militar. Algo que claramente no podemos garantizar de una administración que tiene en su segundo piso y en cargos importantes en toda su administración a cómplices activos de la dictadura, quienes hoy refuerzan el llamado a reactivar económicamente al país por sobre la salud y la vida de las personas.

En esta nominación el gobierno y la derecha se jugaba la posibilidad de mejorar en algo la baja aprobación y confianza que las mujeres tienen en este gobierno. Ellas son un factor determinante en el padrón electoral y en los movimientos sociales de mayor potencia en curso. No obstante, optó por sentarse sobre la Dignidad de las mujeres en una expresión burlesca y de alta provocación que implica el nombramiento de Macarena Santelices para las asociaciones que defendemos la función pública y para el movimiento de mujeres y feministas en Chile.

Como funcionarias-os del Ministerio, llevamos más de dos años bajo una administración de gobierno que a través de las autoridades designadas, han mostrado una continuidad en el desconocimiento y desprecio absoluto por el quehacer institucional, la labor funcionaria, el desinterés por las propias mujeres, sus diferentes realidades, problemáticas y vidas.

Rechazamos la continuidad del maltrato institucional al que se nos pretende seguir sometiendo como funcionarias-os. Nos preocupa tener como autoridades a la cabeza de erradicar la violencia hacia las mujeres, que cuentan demandas laborales por maltrato, acoso y vulneración de derechos fundamentales. En cuanto a Macarena Santelices es de público conocimiento que funcionarias-os del Cesfam de Olmué, realizaron una demanda en su contra por acoso laboral, siendo ella alcaldesa.

En el caso de la ministra (s) y subsecretaria Carolina Cuevas cuenta con una tutela por maltrato laboral contra una funcionaria de la institución, y además con un recurso de protección por vulneración de garantías constitucionales a una ex Jefatura de su propia administración. Es de conocimiento público los múltiples despidos injustos ejecutados por la ministra (s) Carolina Cuevas (casi 30% de la dotación nacional desde 2018). Muchas contrataciones fueron sin concursos públicos y, los con concursos resultan poco transparentes y objetivo como el último realizado en plena restricción presupuestaria, hay aumentos de grado (sueldo) sólo a personal de su confianza, entre otras malas prácticas laborales.

En su rol de subsecretaria nunca ha levantado sumario alguno ante varias situaciones que cursan en tribunales laborales de distintas regiones Antofagasta, Santiago, Magallanes de los que tiene completo conocimiento y que vulneran derechos fundamentales directamente a sus trabajadoras-es. Nos obstante, con toda celeridad se han levantado sumarios que han buscado intervenir y perseguir la defensa de los derechos laborales de funcionarias-os del Ministerio. Finalmente, nos alarma que la única experiencia laboral que respalda a quién ha sido subsecretaria y ministra (s) de una cartera tan importante para las mujeres en este contexto sea en la gerencia de empresas privadas de servicios financieros.

A nivel mundial el aumento de la violencia hacia las mujeres en contexto de pandemia es una dramática realidad, no obstante, esto en Chile no se ha traducido en aumento de denuncias; sino más bien en aumento de solicitudes de orientación a redes y teléfonos de asistencia; a organizaciones de mujeres y feministas que brindan atención solidaria y, también, a las instituciones públicas.

La violencia que ellas viven, no sólo se manifiesta en los hogares y las relaciones de pareja, sabemos y nos preocupan los distintos contextos en los que hoy las mujeres están viviendo violencia: en conflictos ambientales, rurales, territoriales e indígenas; situación migrante; en zonas de alta dispersión geográficas con dificultad de acceso a oferta estatal, porque no disponen de red telefónica ni de internet; disidencias sexo-genéricas; trabajos precarizados; situación de discapacidad; y lo que han vivido muchas mujeres en los últimos meses una sistemática violación a sus derechos humanos, con clara expresión de violencia político sexual. Todos estos escenarios y manifestaciones de la violencia han estado ausentes del discurso de las autoridades del Ministerio.

Lamentablemente este gobierno NO se ha caracterizado por su énfasis en ocuparse de mejorar y fortalecer la respuesta del Estado frente a la violencia hacia las mujeres, sino que por el contrario han ido generando con ellas la desconfianza y fragilización del sistema.

A lo largo del país, funcionarias y funcionarios no hemos sido escuchadas/os, cuando tenemos expertiz en diversos temas que atañen a las mujeres y su transversalización en las políticas públicas. Tampoco hemos recibido orientaciones técnicas de cómo implementarlas. Desconocemos quienes hoy están tomando las decisiones en materia de violencia hacia las mujeres, tampoco sabemos qué capacitación tienen en género. Estos actos de negligencia conducen una vez más al debilitamiento de la institucionalidad en materia de igualdad de género en Chile. No valorar la experiencia y conocimientos de las y los profesionales de la institución es una expresión de aquello.

No queremos ser cómplices de la negligencia de Estado frente a la violencia hacia mujeres, menos en contexto de emergencia frente a las dramáticas realidades que enfrentan, tenemos el deber de decir con claridad que las campañas comunicacionales lanzadas apuntan a incentivar la denuncia; no obstante, la institución no tiene la capacidad de hacerse responsable de ello. Esta administración insiste en “poner la carreta antes que los bueyes”. Ha sido una permanente recomendación de las expertas de los mecanismos de seguimiento a los instrumentos en DDHH de las mujeres, que el Estado de Chile genere las condiciones para fortalecer la respuesta a las mujeres que viven y sobreviven a la violencia machista. En vez de oirlas, el gobierno ha levantado iniciativas sin generar antes un sostén institucional que las haga efectivas y no vulnere más la vida de las mujeres.

Es un imperativo ético funcionario, más aún en este contexto de pandemia y emergencia en violencia hacia mujeres, defender las garantías de derechos a todas las mujeres en su diversidad que habitan los diferentes territorios en Chile.

Como Asociación Nacional de Funcionarias-os del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, exigimos el nombramiento de una Ministra que como condición mínima tenga compromiso real por las mujeres y la erradicación de la violencia, que tenga la intención de aprender de género, de valorar la función pública, que escuche a los equipos técnicos que trabajan en la institución, que tenga diálogo directo y permanente con sus trabajadoras-es y que por sobre todo sea capaz de empatizar; preocupándose por generar políticas que mejoren la calidad y condiciones de vida de las mujeres, reconocer el trabajo productivo, reproductivo y de cuidados, comprometiéndose a restaurar en lo inmediato el programa 4 a 7, que entienda que esta institución tiene una labor de continuidad como Estado y no pueden ser modificadas sus políticas al antojo con cada Gobierno.

La institucionalidad de Estado para las mujeres se erosiona cuando el gobierno permanentemente invisibiliza y niega la participación de las organizaciones de mujeres en el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas de igualdad. En este contexto, como Asociación, llamamos urgentemente a todas estas voces a ser incidentes y activas denunciantes del quehacer público de nuestra institución. En un hito histórico, porque la ocasión lo amerita, hoy se encuentran reunidas transversalmente las distintas organizaciones que componen y dinamizan el movimiento social de mujeres y feministas en Chile, para decir juntas que repudiamos este nombramiento y que #NoTenemosMinistra!”

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