Su nombre es Fátima Muriel Silva. Nació y creció en el Putumayo, una de las regiones más golpeadas por la violencia en Colombia. Se reconoce como una “lideresa natural” y dirige 65 organizaciones de mujeres que, en el territorio, buscan protegerse las unas a las otras y reclamar los derechos y la seguridad que el Estado no les está proporcionando. Habla Fátima:
“El ser putumayense, mujer, hija, madre, maestra, supervisora de educación departamental, y el haber recorrido todo el departamento y conocer las cultura y la geografía de los 13 municipios, el haber compartido todo el dolor, la feminización de la pobreza, el militarismo ante la vulnerabilidad de las mujeres, de los niños y de las comunidades frente al conflicto armado, me llevó a buscar organizaciones y lideresas que estaban también pensando en la grave situación por la que estaban atravesando las comunidades.

En uno de mis viajes al municipio de San Miguel, vereda San Carlos, al pasar por cierto lugar, había cinco taxis incinerados con sus ocupantes, puertas de las escuelas argollas con orejas de diferentes tamaños, mujeres asesinadas y sus genitales y senos completamente destruidos, y un miedo que se veía en los ojos de los niños, de las docentes, me hizo pensar que estábamos en guerra, así nuestro entonces presidente Uribe dijera lo contrario.