El Covid-19 nos está pasando factura a todos, pero especialmente a los menos capaces de confinarse en sus casas hasta que lo peor haya pasado.
Más allá de las medidas sanitarias y humanitarias que son necesarias urgentemente para los afectados, el Covid-19 también ofrece la oportunidad de corregir los errores históricos: el abuso de nuestra morada terrenal (el planeta), y de las sociedades marginalizadas, donde habitan las personas que más sufrirán esta pandemia.
Este brote viral es una señal de que, al ir demasiado lejos en la explotación de la naturaleza, la cultura globalizadora hegemónica ha suprimido la capacidad del planeta para sostener la vida y los medios de subsistencia.