El Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur se formó en los primeros meses de 2020, tras el inicio de la pandemia de COVID-19, con el objetivo de trazar una transición ecosocial desde abajo para América Latina.
La plataforma buscó, desde sus orígenes, articular, amplificar y sistematizar experiencias locales diversas vinculadas al control comunitario, las autonomías territoriales, la soberanía alimentaria, la agroecología, las energías comunitarias y los ecofeminismos, entre varias otras luchas.
La construcción de la iniciativa fue motivada por la urgencia de dar respuestas a las diferentes crisis que atraviesa el mundo contemporáneo. Pero también por la necesidad de ofrecer alternativas, en clave latinoamericana, a propuestas de transición socioecológicas y Pactos Verdes que han emergido durante los últimos años.