Elvira Blanco Santini y Alejandro Quryat: En el presente, bajo el régimen de Nicolás Maduro, ¿cómo interactúan las fuerzas policiales o de seguridad con grupos racializados u oprimidos por el racismo? ¿Cómo responden estas fuerzas cuando estos grupos se organizan por sus derechos?
Keymer Ávila: Cuando denunciamos que en Venezuela la policía lleva una masacre por goteo en contra de jóvenes de los sectores populares, nos referimos a jóvenes pobres y racializados. En el país el sistema penal es tan clasista y racista como en otros países de la región; la diferencia podría estar en sus altos niveles de letalidad.
En el caso venezolano particular, los cuerpos de seguridad desde sus orígenes venían signados por su militarización e instrumentalización político-partidista, así como por sus excesos contra las clases populares. La lógica bélica que se impuso para hacer frente a la lucha armada de las décadas de los sesenta y setenta, que dejó un saldo de miles de casos de violaciones a los derechos humanos, se trasladará en los años siguientes a las prácticas cotidianas de los organismos de seguridad. Casos como los “pozos de la muerte”, la masacre de “El Amparo” o “El Caracazo” serán emblemáticos para las últimas décadas de nuestro siglo XX.