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Restricción de vuelos en Venezuela no aplica para el crimen organizado

El lunes 24 de agosto fue interceptada en Honduras una avioneta proveniente de Venezuela con 489 kilos de cocaína. Esta es solo una más en la lista de al menos seis aeronaves venezolanas que han sido detenidas en otros países por transportar mercancía o pasajeros en conflicto con la ley durante la pandemia por la Covid-19

Ronna Rísquez
4 September 2020
Runrunes Venezuela

Droga, armas y jefes de estructuras criminales es lo que viaja en los vuelos que llegan o salen de Venezuela, desde que el Gobierno ordenó suspender las operaciones aéreas privadas y comerciales con el argumento de hacer frente al Coronavirus. 

Desde el pasado 12 de marzo, miles de venezolanos permanecen varados en distintos lugares del mundo a la espera de vuelos humanitarios, o que se reabran los vuelos internacionales para poder retornar al país. Sin embargo, durante ese mismo período, el crimen organizado se ha movido a sus anchas por el espacio aéreo nacional.

El lunes 24 de agosto fue interceptada en Honduras una avioneta proveniente de Venezuela, con 489 kilos de cocaína. Autoridades de ese país centroamericano hicieron seguimiento a la aeronave, que tenía matrícula mexicana y aterrizó en el departamento de Gracias a Dios, una zona boscosa y deshabitada cerca de la frontera con Nicaragua. En el procedimiento también decomisaron un fusil AK-47, un cargador para fusil, una pistola 9 milímetros y un lanzagranadas.

La ruta de los soles

Este hallazgo no sorprende. La avioneta solo es una más en la lista de al menos seis aeronaves venezolanas que han sido detenidas en otros países por transportar mercancía o pasajeros en conflicto con la ley, durante la pandemia por Covid-19. Y desde el inicio de una operación militar antidrogas de Estados Unidos en el Caribe. 

Además coincide con decenas de investigaciones y reportes periodísticos sobre la existencia de una ruta de la droga que sale de Venezuela hacia Norteamérica, con parada en Centroamérica, principalmente en Honduras. “La mayoría de las operaciones se hacen por el departamento de Gracias a Dios… Centroamérica es importante, ideal para el Cartel de los Soles”, dijo en una entrevista, Claudio Sandoval, embajador de Juan Guaidó en Honduras.

Entre el 1 y el 23 de abril, un mes después de iniciada la cuarentena radical ordenada por la administración de Nicolás Maduro con restricción hacia y desde Venezuela, autoridades de Estados Unidos anunciaron la incautación de tres toneladas de droga en Guatemala. La cocaína había sido ingresada en dos aviones que salieron de territorio venezolano. 

El 26 de julio, la Fuerza Aérea de Guatemala obligó a aterrizar una aeronave con más de 2,1 toneladas de droga, también proveniente de Venezuela. Las autoridades colombianas y estadounidenses venían haciendo seguimiento al Jet Gulfstream III desde abril de 2019 y alertaron a la Fuerzas Armadas guatemaltecas. Mediante un rastreo pudieron identificar que un día antes el avión había volado de México a Venezuela, para luego ingresar al país centroamericano.

Guatemala es otro de los destinos más comunes de los narcovuelos que salen desde Venezuela. Es una de las ramificaciones de la “superautopista de cocaína a Estados Unidos” que arranca en Venezuela, según una investigación de CNN

El mismo reportaje asegura que la frecuencia de los narcovuelos que parten desde Venezuela aumentó de dos vuelos semanales en 2017 a uno diario en 2018. 

Dirigentes políticos de la oposición venezolana han denunciado que existen unas 400 pistas clandestinas en el estado Zulia. También se han identificado, al menos otros cinco estados del país, que tienen narcopistas: Apure, Amazonas, Falcón, Guárico y Cojedes.

La mayoría de las aeronaves que salen de territorio venezolano tienen como destino, además de Honduras y Guatemala, Belice y México. 

El pasado 5 de julio, otro avión cargado con droga se desplomó en el estado de Quintana Roo, en México, había salido de un país suramericano, que las autoridades suponen era Venezuela. 

Pero no es solo droga lo que sigue moviéndose desde pistas clandestinas y aeropuertos venezolanos desde que el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) restringió los vuelos por la pandemia y advirtió que: “Solo están permitidos los sobrevuelos, aterrizajes y despegues de carga y correo”.

El pasado 12 de junio fue detenido en Cabo Verde, África, un avión procedente de Venezuela, donde viajaba Álex Saab, empresario colombiano y supuesto socio del presidente Maduro, acusado de lavado de dinero y de un amplio catálogo de delitos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. 

Adicionalmente, el 15 de agosto autoridades estadounidenses interceptaron un avión cargado con armas en el aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida, que según algunos expertos tenía como destino Venezuela. Los tripulantes de la aeronave son venezolanos, se formaron en la Escuela de Aviación Militar de Venezuela, y coincidencialmente trabajaban para Saab y su socio Álvaro Pulido

Estos incidentes revelan que la suspensión de vuelos comerciales y privados no ha limitado las actividades de las estructuras de crimen organizado que operan en Venezuela, mientras los ciudadanos han sido sometidos a una cuarentena radical durante casi seis meses de confinamiento. Sin paseos en la ciudad, ni traslados a la playa, ni, mucho menos, viajes al exterior. Solo se ha autorizado el despegue y aterrizaje de algunos vuelos humanitarios.


Este artículo fue originalmente publicado por Runrunes.

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