
Los votantes catalanes esperan ansiosamente los resultados del referéndum del 1 de octubre de 2017. Imágenes de Parrot Pascal / ABACA / ABACA / PA. Todos los derechos reservados.
El referéndum del 1 de octubre en Cataluña ha producido algunas imágenes impactantes: centros de votación tomados por asalto, votantes de edad avanzada con las caras ensangrentadas, bomberos (sí, bomberos) golpeados por la policía. La cobertura de la prensa y el amplio intercambio en las redes sociales certificaron un desastre de relaciones públicas para España. Los separatistas catalanes, al menos por un instante, consiguieron la atención del mundo y una parte de su simpatía. Pero ¿hasta dónde podría extenderse esa simpatía?
Uno puede condenar la violencia y dejarlo allí (como, por ejemplo hizo Bélgica). Pero la cuestión fundamental es si Cataluña tiene o no derecho a la secesión. Esta no es solo una pregunta sobre la consulta reciente. Incluso si se rechaza la legitimidad de esa consulta, la cuestión de si se debe celebrar otra sigue abierta todavía. No hay razón para que Cataluña no pueda celebrar un referéndum acordado como los de Quebec y Escocia. Lo que hasta ahora ha estado impidiéndolo ha sido la oposición del España. Entonces, ¿debería España ceder?