En los últimos 17 años, Magali Salinas ha rehabilitado y devuelto a su hábitat a decenas de monos aulladores, capuchinos y musmuquis, halcones, tortugas y zarigüeyas en Madre de Dios, capital de la biodiversidad y semillero del tráfico ilícito de vida silvestre en el Perú.
“He liberado a más de 50 monos aulladores y la verdad que verlos corriendo hacia la libertad es algo que no tiene precio”, asegura la fundadora del centro de rescate Amazon Shelter que cada semana, de forma voluntaria, recibe a distintos animales con las patas quemadas o las alas fracturadas que las autoridades decomisaron de las redes del tráfico.
En las últimas dos décadas se han incautado por lo menos 102.000 animales silvestres vivos, principalmente anfibios (43.818) y aves (45.849), según los datos del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor). Se sospecha que estas especies tenían como destino principal a coleccionistas particulares y zoológicos, tiendas de mascotas, industrias de cuero, pieles y fibras, entre otros.