El año pasado será recordado por muchas cosas y, seamos honestos: la mayoría serán malas. Pero en medio de las penurias y el sufrimiento, hay una historia positiva que contar.
El año 2020 fue quizás la primera vez en la memoria viva en que los gobiernos de todo el mundo tomaron medidas radicales para poner los intereses de la salud pública y el bienestar por encima de los del beneficio privado. Para un mundo que está tan dominado por la lógica del capitalismo, ese no es un triunfo pequeño.
Es tentador decir que esto fue una respuesta excepcional a una pandemia excepcional. Pero esto es malinterpretar tanto la naturaleza de la Covid-19 como del capitalismo global. Si esperaban que pudiéramos dejar atrás las decisiones políticas de vida o muerte en el 2020, entonces estoy aquí para decepcionarlos. Porque en 2021, las apuestas son aún mayores.