El inventor de la vacuna de la polio, Jonas Salk, hizo el famoso juramento de no limitar jamás el acceso a sus descubrimientos. “No hay patente”, dijo. “¿Se puede patentar el sol?”
Ahora que vamos teniendo acceso a nuevas vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas para la Covid-19, las preguntas formuladas por Salk cobran más actualidad que nunca. ¿Puede utilizarse la ciencia de manera que se priorice la salud de unas personas sobre otras? ¿Pueden situarse las ganancias por delante de la confianza mutua y la solidaridad?
En regiones como las Américas, especialmente azotada por la pandemia, es fundamental que todo el mundo pueda beneficiarse de los avances científicos que están realizando las empresas farmacéuticas. Hoy que conmemoramos el Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal, los gobiernos de la región deben aplicar las lecciones aprendidas en anteriores pandemias y tomar medidas para evitar errores cometidos en el pasado.