Comer carne de vacuno en Argentina forma parte de la identidad nacional y ha sido percibido históricamente casi como un derecho de los ciudadanos. Sin embargo, en las últimas cuatro semanas, el precio de la carne subió un 35%, lo que la convirtió en algo reservado cada vez para más pocos. La inflación disparada incide especialmente en el aumento del precio de los alimentos en febrero, especialmente afectando a las carnes, huevos, lácteos, y frutas.
La inflación interanual de 102,5%, que en febrero superó por primera vez en 32 años los tres dígitos, el país enciende las alarmas en toda la región. Aunque Argentina sufre de inflación crónica desde hace varios años, el récord histórico del actual milenio lo alcanzó este febrero de 2023, y crece la preocupación sobre cómo va a evolucionar en lo que resta del año en que el país que celebrará elecciones presidenciales en octubre.
Esta dolorosa situación no es nueva. Argentina fue víctima de un episodio de hiperinflación a comienzos de los noventa, y entre 1989 y 1990 hubo un pico de hiperinflación de 3079% y 2314% respectivamente. Aquél fue un episodio traumático y la situación está muy lejos de alcanzar esas cifras astronómicas, pero el país austral está viviendo su realidad más crítica en décadas.