
Mauricio Macri en Madrid, España. Febrero 23, 2017. Alter Photos/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.
Después del triunfo de Trump y en vísperas de las elecciones en Francia donde la extrema derecha encabeza todas las encuestas, no parece caber duda acerca del rumbo que está tomando el planeta. Pero el futuro que nos tienen preparado las nuevas derechas no solo está en marcha en Estados Unidos, en Rusia o en Polonia. Así como, en los comienzos de la era neoliberal, la dictadura de Pinochet en Chile era el campo de experimentación de la ‘doctrina del choque’, hoy en día países del Sur global como Argentina son los laboratorios donde se pone a prueba el programa de los Trump y Le Pen. A pesar del drástico recorte que llevó los presupuestos de ciencia, tecnología y educación en Argentina a un nuevo mínimo histórico (reduciendo en un 60 por ciento las becas para jóvenes investigadorxs), en el laboratorio de la neoderecha florecen nuevos saberes productores de ‘hechos alternativos’. Al cumplirse otro aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 –fecha dolorosa que el gobierno de Mauricio Macri quiso desacoplar del Día Nacional de la Memoria– es hora de hacer un balance de los experimentos de la nueva derecha, que tienen como blanco la posibilidad de una democracia igualitaria y participativa.
Xenofobia aplicada