
Mauricio Macri. Creative Commons. Some rights reserved.
Los ciclos históricos suelen cerrarse por cansancio social o efecto de una lógica pendular de la política. Los signos de clausura tienen también, a veces, la fuerza de lo impredecible. Algo de eso parece haber ocurrido en Argentina.
Las elecciones presidenciales arrojaron resultados que sorprendieron a encuestadores, analistas y a los propios contendientes. Habrá segunda vuelta, el 22 de noviembre, entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. Antes de que se conocieran los cómputos oficiales, la posibilidad de ese escenario estaba en la mente de todos. Lo que nadie imaginaba era una victoria de Scioli por apenas dos puntos y medio frente al alcalde de la ciudad de Buenos Aires e hijo del dueño de una de las fortunas más grandes de este país. Es decir: Scioli fue un ganador derrotado. Macri, el perdedor, es el que ahora avizora con mayor certeza su victoria. Por eso se habló de terremoto, de huracanes restauradores.